viernes, 20 de febrero de 2015

Historias de Cornelia II



El otro día os dije que tenía hijos. Tengo tres, dos machos y una hembra. Mi Antonio quería una niña para que lo cuidara en su vejez y eso que yo le dije Antonio, eso son antigüedades, hoy en día las hijas no son las únicas que cuidan a los padres pero él erre que erre y  hasta que no vino la niña no paramos. El mayor se llama Antonio como su padre, pero el mediano no sabía pronunciarlo y le decía Toín y Toín se le quedó, no es que me guste especialmente pero es lo que hay, una vez que te acostumbras a algo es difícil quitarse la costumbre así que ahí estamos. Mi mediano el pobre tuvo menos suerte, mi suegra se empeñó en que le pusiéramos su nombre a alguno y como ella se llama Herminia y no creía que fuéramos a tener más pues Herminio se le puso al pobre, yo quería ponerle Alberto que es un nombre con solera, dices Alberto y se te llena la boca, pero no pudo ser, así que mi Herminio es el ojito derecho de su abuela.
Luego vino la niña que tiene 20 años. La verdad es que yo no quería más niños, ¿para qué? Si ya con dos tenía el día completo pero mi Antonio seguía empeñado y claro, cómo iba a decirle que no, así que le dije Antonio este es el último, si es otro macho le haces trenzas y le pones una falda pero yo ya no paro más que cada vez lo llevo peor. Y es que el embarazo de mi niña fue muy difícil, todo el día vomitando y con los tobillos como toneles, con lo delgadita que yo era y cogí nos kilos que no soy capaz de soltar. Marina le pusimos, porque mi madre la pobre se enfadó conmigo por ponerle el nombre de mi suegra a mi mediano y estuvo dos meses sin hablarnos, así que para no tener más disgustos le pusimos el segundo nombre de mi abuela para que mi pobre niña no se traumatizara tanto y ahora va y nos dice que ella quiere llamarse  como su abuela, ¡abrase visto!
Así que le he dicho, Mari, tú tienes un nombre muy bonito, como de sirenita ¿por qué quieres llamarte Covadonga? Si suena a marca de leche, dices Covi y parece que estás en el súper comprando, no puede ser. Y ella erre que erre que le gusta más el de su abuela y que se lo va a cambiar, porque está de moda ese nombre y que por qué no se lo pusimos cuando nació.
Esa es otra, la de las modas de ahora. Los chavales con los calzoncillos por fuera que se les ve todo, lo que tiene una madre que refregar esos calzoncillos para que no se vea ninguna mancha, porque yo no sé qué hace mi Herminio que parece que viene de la guerra con esas manchas y yo le digo hijo, ya tienes 26 años podrías tener más cuidado con la ropa pero el nada, aunque el pobre me dice que ya lo hace él, que no me preocupe pero si no se lo hago yo ¿quién se lo va a hacer? La novia esa que tiene no creo, porque es una sílfide que como no tiene cerebro le está sorbiendo el suyo, me llama doña Cornelita ¡abrase visto! Doña Cornelita, si mi madre se enterara de que mi Herminio está con una chica como esta le abría la cabeza a escobazos, porque ella es muy buena pero todo lo que tiene de bendita lo tiene de mala leche, ¡anda que no le daba escobazos a mi Felipe cuando volvía con los calzones sucios! Y ahí está ahora, que mi cuñada no le tiene que limpiar una sola mancha de nada, ella sí que se ha llevado un buen hombre, no como mi pobre Antonio que mi suegra me lo mandó atocinado y a mí me ha tocado lidiar con cuatro niños de pecho, menos mal que el pobre luego no se mete en nada y todo lo que yo haga está bien hecho, no sé si tendrá que ver que el regalo de boda de mi madre fuera una escoba bien recia…

sábado, 14 de febrero de 2015

Cornelia



Hola, vosotros no me conocéis ni yo a vosotros tampoco, así que me voy a presentar.
Me llamo Cornelia y tengo 56 años. Si, ya lo sé. Cornelia es un nombre raro, pero me lo puso mi madre que es una apasionada de los nombres raros. Supongo que le viene de familia porque mi abuela se llama Eloísa Marina y a ella le puso Covadonga.

Ahí no acaba la tradición. Tengo una hermana, Lucrecia y un hermano Felipe, imagino que ahí se le acabó la inspiración o que mi padre se impuso por primera vez no lo sé. 

En mi casa me llaman Corne todos menos mi padre. Él es un hombre normal que quería ponerme Luisa como su madre pero mi madre no lo dejó así que me llama Lia. En realidad no me gusta ninguno de esos nombres, a mí me hubiera gustado llamarme algo más normalito como Elisabeth o Asunción pero no pudo ser así que llamadme como queráis, yo ya estoy acostumbrada.

Os preguntaréis que a qué viene todo esto. Pues os lo voy a explicar.
Yo ayer estaba en mi casa fregando y sonó el timbre. Cuando abrí me encontré una chica muy simpática que se presentó y me pidió entrar. Le habían hablado de mí y dice que quiere escribir lo que yo le cuente en un blog que tiene. Yo le dije que no sabía porque quería escribirlo en un blog y no en un cuaderno como todo el mundo pero me explicó que no, que ella se refería a un blog de internet que ella tiene y en el que escribe cosas y la gente lo lee, algo así como un libro que está pero que no está físicamente. La verdad es que esta chica me dejó impresionada, que manera de hablar, que forma de expresarse, por eso yo siempre les he dicho a mis hijos que tienen que estudiar porque si no, nunca van a llegar a nada.

Pues eso que esta chica me dijo que escribiría lo que yo le fuera contando y que lo haría tal y como yo se lo contara así que por eso estoy aquí, en realidad no sé todavía cómo ha sabido de mí, ya iré preguntándole porque ha dicho que vendría una vez por semana si yo no tenía inconveniente, y claro, a mí me da igual, yo con sentarme un rato y descansar las piernas…

lunes, 27 de octubre de 2014

Jabón liquido casero 80% seguro.

¿Que es eso de un 80% seguro?
Bueno, las que hayáis leído algo sobre jabones o conozcáis a alguien que haga jabón casero sabreis que es un poco peligroso hacer la mezcla del agua con la sosa, que hay que usar guantes, gafas y mascarilla (los más asustadizos) y que según la receta existe casi un ritual hacerlo (remover en un solo sentido, no parar aunque estes a punto de amputarte el brazo etc..) Para esta receta solo necesitáis unos 15 minutos sin niños y un lugar ventilado que puede ser el Futuro con medio cuerpo fuera por la ventana y servidora añadiendo los ingredientes a toda prisa.

Yo os cuento mi experiencia. A mí me encantan las cosas naturales, las ecológicas, estoy preocupada por el calentamiendo global y demás, pero todo tiene un límite. Si yo pruebo algo y no me gusta por muy ecológico que sea no pienso volver a usarlo. Así aborrecí el aceite esencial de jazmin.

He probado con casi todo. Jabón lagarto rallado y hervido, de marsella, jabón casero de una amiga de mi madre rallado, vinagre como suavizante, con y sin aceites esenciales, amoniaco, bicarbonato, limón... yo que seee si es que internet es muy grande y hay infinidad de recetas.

Esta que os voy a poner la probé hace casi dos años. Es fácil, sencilla, económica y realmente funciona aunque mi opinión es que ya que os ahorráis el detergente y si sois como yo hasta el fregasuelos invertid en un suavizante de calidad que le de buen olor a la ropa, al ser un jabón de aceite usado no huele a fritanga pero se come el olor de un suavizante de marca blanca.

Ahora mismo no lo estoy usando. No sé si es por que se ha corrompido el jabón o que ha pasado que ultimamente la ropa no me quedaba bien y no eliminaba el olor a sudor de la ropa por lo cual recién lavada muy bien, pero a la semana ya olía raro, cuando acabe lo que tengo lo haré otra vez y probaré a ver que tal.

Vais a necesitar:
Una garrafa de 5L. Puede ser de agua si no tenéis otra cosa, pero al ser tan fina cuando se calienta el agua el plastico se resiente y a los pocos dias puede romperse y que se salga el jabón. Mejor una de anticongelante de coche o a unas malas las blancas del aceite de girasol. Y que tenga la boca ancha, para sacar bien el jabón.

Un peso y un medidor de liquidos. Estamos hablando de quimica, es indispensable que las cosas sean lo más exactas posibles.

Una cuchara de café y un embudo. El embudo lo vais a usar solo para el jabón. Primero para añadir la sosa y luego para traspasar el jabón a las garrafas más pequeñitas.

Garrafas o botellas de agua, o de leche. Para almacenar el jabón y que sea más fácil su dosificación.

Os pongo los ingredientes en el orden EXACTO en el que los teneis que poner, no vale poner primero el aceite y luego el agua, el orden de los factores altera (y mucho) el producto.

En la garrafa: 4L de agua TAL COMO SALE DEL GRIFO es decir, fria.
Añadis 100grs de sosa, cerrais y meneais hasta que se disuelva. Al principio se va a calentar bastante el suelo de la garrafa, pero no os preocupeis menead y ya veréis como se va enfriando, menead hasta que se disuelva bien la sosa.
Echar una cucharada de sal de mesa. Y menead muy bien para disolverla.
Echar medio litro de aceite FILTRADO sin grumos, sin nada flotando y volved a menear.

A partir de ahora empieza lo bueno. Todos los dias vais a menear el jabón cada vez que os acordéis, cuanto más mejor y por la noche dejadlo destapado. Se irá espesando poco a poco y con suerte en una semana lo tendréis listo, si no, dos semanas como mínimo. Aqui interviene si hace calor que se hará antes. Si lo dejáis sin destapar por la noche se cortará y no saldrá.
Sabréis que está listo cuando al mezclarlo por la mañana no se separe el agua de lo que es el jabón en sí, movedlo más durante el día ¡¡EJERCICIO!! y si sigue sin separarse estará listo.

Es una especie de clara de huevo, yo lo que hago es diluirlo con agua caliente porque si no es complicado de dosificar.

Para filtrar el aceite yo uso un filtro de café desechable, lo pongo en un embudo y voy echando el aceite en una botella. Yo uso todos los aceites que tengo: de oliva, de girasol, de las conservas etc, las mezclo todas y solamente se me ha cortado un jabón y porque se me olvidó destaparlo. Si no os gusta eso de usar aceite usado lo podéis hacer con aceite limpio.

La sosa que yo he usado es la de perlas del mecaseñora. Con escamas también sale aunque hay que menear mas para disolverla.

Si vais a disolver el jabón dejadlo un poco más liquido de lo que lo vayais a necesitar, al enfriar espesará un poco.

Con el calor el jabón se separa, una especie de espumilla blanca arriba y un liquido amarillo debajo. Esto es normal y suele terminar cuando llega el frio, pero es mejor si no le da el sol al jabón. Lo mezclais y punto, mejor porque cuanto mas lo mezcleis más blanco se pondrá el jabón.

Yo creo que esto es todo, si me acuerdo de algo más actualizaré.
Receta sacada de www.portusmanos.com

viernes, 24 de octubre de 2014

Las he vuelto a subir.

Holaaaa!!!
Lo he echo, me he liado la manta a la cabeza y lo he echo. No sé porqué, no sé si lo dejaré así o si mañana me dará otro siroco y lo cambiaré todo de nuevo pero de momento lo he echo.

He vuelto a subir las entradas antiguas del blog.

¿Que porqué? Básicamente porque me apetecía. De vez en cuando entro aqui, leo estas entradas que he escrito con tanto amor y vuestros comentarios cargados de cariño y me da pena que estén guardados en el cajón de la blogosfera y también porque la imagen de gran empresaria tejedora que intenté dar el año pasado no me gustaba.
No era yo. En serio, aunque el dinerito viene siempre bien me siento más feliz regalando lo que hago que vendiendolo... Esto no quiere decir que ahora vaya a ser una ONG, yo regalo lo que quiero y a quien quiero, porque valoro mucho las horas que le dedico a todo lo que hago que no son pocas.

Así que ya están las entradas antiguas otra vez. Podéis volver a disfrutar de la bizcotaza, la nocilla, las gracias de Merenmadre, las tontadas de Manzanita, la compra de piso-parchis y sobre todo de mi poquísima verguenza. Porque subo las entradas del blog pero mi foto se queda. Soy Estefanía, soy Merengaza y además tengo 28 años. Con dos cojones.. Estoy mu locaaaaaa!!!!!

He intentado mandarme las fotos que quiero subir por correo y se me ha bloqueado el móvil así que de momento esto se queda así y aqui. Releed todo lo que queráis y disfrutar de vuestros comentarios antiguos, yo me he reído mucho recordando y eso nunca biene mal.

Lo dicho que sigo aqui aunque se me vea poco, yo soy de poco destacar y si veis algo que os gusta y queréis tenerlo simplemente hablad, hablando se entiende la gente y se llega a los acuerdos.
Os espero a tod@s por aqui. Me lo paso genial con vosotros.

martes, 30 de septiembre de 2014

Adiós verano.

El mal tiempo me deprime. Soy una romántica empedernida y debería adorar la lluvia y tal y en realidad me encanta que llueva pero si pudiera tener abiertas las ventanas me gustaría todavía más.
Y es que mi piso-parchís que llevo adorando desde hace dos años y del que estoy enamoradita tiene un ventanal que me coje todo el ancho del salón, muy luminoso, muy grande, pero los cristales son translúcidos de cuadraditos de los años 80 por lo menos. Y sí que se les notará menos la mierda y són muy buenos para limpiar y todo lo que quieras, y que la vista desde mi salón sea la plaza comunitaria y dos árboles del instituto de abajo pero que queréis que os diga, esas ventanas abiertas me dan la vida y ahora que viene el mal tiempo, la lluvia, el frio... me deprimo.

Sobre todo después del fantástico verano que he tenido. Que me he pasado casi todos los fines de semana en el camping y que aunque he ido poco a la playa por el tiempo que no acompañaba me lo he pasado genial con los peques y es que yo veo un niño chico o mediano o lo que sea y me vuelvo loca.

La vecina de al lado de mi madre, tiene tres nietas de 13,10 años y 18 meses y este año está criando a un niño chino que los padres prefieren pagar para que lo crien en un entorno amoroso que tenerlo en el carrito sin poder cuidarlo hasta los 5 años.
Y el problema está que Alfonsito es un amor. Un amor de ojos rasgados, pelo hirsuto y sonrisa medio desdentada que enamora. Cuando lo conocí solo tenía 9 meses y apenas extrañaba, se venía conmigo estupendamente y era como un muñeco literalmente, si lo ponías sentado aqui, se quedaba aqui, no lloraba, no decía nada, no se movía, él con un cuenco de gusanitos al lado era feliz.
Así ha estado hasta hace un més apróximadamente que ha cambiado radicalmente, tanto que el sábado pasado aún no se mantenía en pie sin agarrarse a nada y a mediados de esta semana he visto fotos y ya se tiene en pie, lo he visto empezar a moverse, a balbucear, a gatear.. si a mí los niños me odian y mi Alfonsito era verme ultimamente, se le iluminaban los ojos y echaba a gatear para que lo cogiera en brazos, lo que yo digo, un amor.

Y ahora Alfonsito está en Sevilla con su abuela y su abuelo y yo me quedo sin él.. y me deprimo más todavía y para colmo me he enterado de que no van a ir a pasar el fin de semana en la sierra un día de estos así que ya es casi seguro que hasta el verano que viene no lo veré. Eso si con suerte podemos ir casi todos los fines de semana como este que ha sido un mirlo.

Todo eso me ha acarreado muchas noches sin dormir. No por los niños, si no porque ahora como tengo más tiempo libre me da por pensar y la gracia es que pienso mejor por las noches, antes de dormir y por lo tanto me duermo tarde, mal y me despierto temprano, hoy por ejemplo me he levantado a las 7 y he estado desde las 7.30 hasta las 9.30 desenmarañando un ovillo de rayón que me trae por la calle de la amargura.

¿En qué piensa esta chica ahora? os estaréis preguntando. Bueno en realidad pienso en cómo podría mejorar mis amigurumis, qué puedo hacer nuevo cuyo patrón sea mío, de dónde saco el tiempo para todo lo que quiero hacer antes de navidad etc... ya tengo claro que este año el nacimiento/belén de la tienda lo voy a hacer yo. De echo ya tengo a la virgen María y el resto de patrones que necesito para los reyes y los camellos y muchas cosas que tengo en mente, un cohete, una pulsera, una mamá con su bebé...

Así que aunque ya sé que tengo el blog muy descuidado ahora por lo menos podré contar los avances que voy haciendo en el nacimiento/belén y el resto de cosas de la lista, que haberlas haylas y son muchas pero eso será en otro capítulo.



viernes, 27 de junio de 2014

Menudo chasco!!

Habéis sido dos las que han acertado con la cicatriz de la varicela. Fué la de la cabeza, se quedó ahí como dos meses justo encima de la oreja tirando a la sien izquierda y parecía una postilla. Se fué secando con el tiempo y un día se separó de la cabeza.

Pobre yooo!!! no solo no de despegó, se quedó pegada al pelo y tuve que tirar con cuidadito y sacar los pelos que habían crecido sobre ella, ¿conclusión? se me quedó una calva como una moneda de 25 pts (que antigua por Dios).

Bueno pues he vuelto a publicar la entrada pensando que se publicaría tal cual encima de la de ayer... pero no. Parece ser que se publicaría la ultima porque ahí no ha aparecido.. y yo que quería publicar también los comentarios y tal ainsss...
Así que bueno, os copio la entrada aqui y generamos comentarios nuevos jejeje y las que comentásteis en la otra no dejéis de comentar aqui, que me gusta ver lo que pensais años despues, está tal cual, no he cambiado nada.


La bici, gran amiga para unos y enemiga para otros.

Os voy a contar un secreto.
Desde los tres años a los cinco mi padre trabajó de guarda en una finca. Vivíamos allí en lo alto de la finca en una casita de dos habitaciones. La cocina era minúscula, un pasillito con una ventana por la que mi madre me daba el jarro de plastico azul para que mi padre me ordeñara el vaso de leche y el bocadillo de mantequilla y chorizo.
El dueño de la finca era un señor mayor casado pero que no tenía hijos. El marido de su sobrina era el que gestionaba la finca y el jefe de mi padre. Su casa esta en la entrada de la finca y hay una cuesta que comunica la casa con la casita del guarda.
Cuando vas subiendo la cuesta para ir a la casita del guarda hay un camino a la izquierda que lleva a la majá de los guarros y a la derecha un huertecito que mi padre se encargaba de mantener y vallar.

Yo tenía un pastor alemán. Era super protector conmigo y jamás me mordió, me atacó o intentó hacerme daño, al contrario, me salvó la vida en una ocasión, se llamaba O.
O estaba durante el día encadenado a una encina al lado de la casita. Era imprescindible pues de otra manera tendríamos que desacernos de él, pero durante la noche, mi padre lo soltaba y campaba a sus anchas por la finca y el pueblo, le encantaba asomarse a mi ventana y dormir conmigo, nunca en la cama, eso no le gustaba él prefería dormir a mi lado pero en el suelo.

Recuerdo la primera vez que lo hizo. A la luz de la luna empezó a golpear con el hocico en mi ventana, le abrí y entró de un salto, estuvo toda la noche sin hacer ruido ni ladrar, hasta que por la mañana cuando escuchó a mi padre inexplicablemente se metió debajo de la cama. Esto lo sé porque mi padre empezó a llamarlo como todas las mañanas y O no aparecía. Cuando entró a despertarme me dijo que el perro había desaparecido, yo me extrañé porque la ventana estaba cerrada y no había podido salir y le dije a mi padre que O había dormido conmigo, así fue como mi padre miró debajo de la cama y lo vió asustado porque le fueran a regañar.

Os dije que os iba a contar un secreto y os estoy hablando de mi perro... en fin, solo quería describiros la finca para que os situárais.
Como sabéis mis abuelos viven en otro pueblo. Era mi cumpleaños y vinieron a traerme mi regalo. Los pobres, vinieron en el autobús con la bicicleta mas bonita del mundo: Rosa jijiji. Tenía sus ruedines, su soporte encima de la rueda trasera para llevar algo o alguien y podía ponerle una cesta. A mí me gusto mucho, tanto que me subí a ella e hice lo que nunca debí hacer: me tiré la cuesta abajo.
He de aclarar que era un carril mas que una cuesta, todo lleno de baches y piedras y que era la primera vez que montaba en bici ¿que pasó?
Ahí va la Meren, bajando cual piloto de carreras en su bici (rosa) con los pelos al viento, saltanto entre baches y ajena a los gritos de su madre y las carreras de su padre para sujetarla. Llegó tarde. Cuando me alcanzó yo me había estampado en el huerto, estaba llorando entre las lechugas, rodeada por ruedas y trozos de malla metálica y milagrosamente con las gafas intactas. (creo que eso fue lo que me salvó, no romperme las gafas)

Desde ese momento le cogí miedo a la bici. No la quería ni ver, me daba muchisimo miedo y yo era más feliz con mis muñecas que estampándome en el huerto. Tanto miedo le cogí que solo me montaba en mi casa. (a los pocos meses mi padre dejó de trabajar allí y se compraron su actual casa) Por el pasillo desde la calle hasta el patio o como mucho si mi madre venía conmigo en la calle pero en lo llanito ¿eh? Conclusión: no sé montar en bici.
Y nó porque no lo haya intentado después. Mi madre guardó la bici en el doblao (o desván, el hueco del tejado de la casa al techo) y ahí sigue, pero yo hace unos 5 años quise aprender, así que le pedí la bici a mi compañero de piso (era una de montaña, super grande para mi) y me fuí con mi ex a aprender a la parada de autobuses, dando vueltas en el aparcamiento. Le cogí el truco del equilibrio estupendamente, el problema venía a la hora de girar que no era capaz, me paralizaba el miedo y me estampaba contra el acerado (y menos mal porque había unos macetones de hormigon que no veas).

Así que ya lo sabéis. No sé montar en bici, es mi estigma, mi secreto (ahora ya no) y el motivo de burla de todos los que me conocen ¿en serio no sabes montar en bici? jajajajaja.
Y vosotros, ¿hay algo que como niños hubiérais debido aprender y no sabéis? Podéis decirlo, nos servirá de terapia a ambos.

jueves, 26 de junio de 2014

De cuando pasé la varicela.

Hoy he leído la entrada de Mamá en Bulgaria sobre la vacuna de la tuberculosis y como le estaba dejando un testamento de comentario he decidido que mejor escribía una entrada y así mato dos pájaros de un tiro que tengo el blog más abandonao que una bicicleta en un trastero.

Yo me fuí de casa a los 18 años. Bueno, los cumplí dos dias despues de que mis padres me dejaran sola en un piso en un campo de golf con mi ordenador y mi maleta. Me iba a estudiar cocina en una Escuela de hostelería y se abría un mundo enorme para mí.

Como he dicho estaba sola y mi por entonces novio estudiaba en la ciudad donde vivo yo ahora así que venía aqui a pasar algunos fines de semana, otros me iba a casa de mis padres o a la de los suyos en otro pueblo pero nunca me quedaba en el piso excepto cuando venían mis padres a hacerme la compra del mes.
Si, me fui de casa, mi madre me mantenía pero jamás en dos años tuvo que limpiarme un plato, ni un cristal ni mandarme tuppers, yo era autosuficiente en ese sentido. Desde entonces vivo fuera de casa, ya son casi 10 años.

Mi madre me llamó para decirme que mi hermana tenía la varicela. En su cole la tenían varios niños y ya sabemos que es una enfermedad contagiosa. La varicela es muy jodida porque es contagiosa mientras se está incubando, cuando te han salido las ronchas y tienes fiebre ya no lo es. Pues a la semana siguiente mi hermana tenía ya las ronchas y apenas tenía fiebre así que vinieron a hacerme la compra del mes.

Dos días más tarde mi madre empezó a tener fiebre. Al día siguiente se levantó con las ronchas por todo el cuerpo.

Yo rezaba. Que no me lo haya pegado, que no me lo haya pegado, pero pasaron los días y yo no tenía síntomas así que me fuí a pasar el fin de semana con el pariento. El domingo por la noche tenía que cojer el autobús para volverme a casa pero tenía fiebre y me picaba la cabeza en un punto concreto, me rasqué y me quité una costra, pero pensaba que sería jabón, como tengo un pelo tan espeso puede ser que me queden restos de vez en cuando, me quedé en su casa y al día siguiente no tenía fiebre.

Me libré!! Como no tenía fiebre me fui a la escuela tan tranquila y no tuve más problemas hasta el Miercoles. Yo me levanté tan tranquila y se me había olvidado ya la varicela me fui a la escuela y empecé mis clases como todos los dias pero a medio día empecé a tener fiebre. Mucha fiebre. Deliraba de fiebre. Así que me tuvieron que llevar a casa entre unos compañeros porque era incapaz de andar.
De como subí al piso y luego al dormitorio, me quité las lentillas y me puse el pijama mejor ni hablo, literalmente limpié el suelo jejeje y me acosté.

Por la tarde me encontraba mejor y fui a darme una ducha. Me miré al espejo y en la barriga había una roncha solitaria que ni me picaba, bueno, yo me callo, me quedo en casa y para el lunes estoy como una rosa y me voy a la escuela, total por una roncha no voy a llamar a mi madre pobrecita que todavía está con la varicela. Ja! que ingénua.

El Jueves me desperté. Me levanté. Y me miré al espejo. Y el grito se tuvo que escuchar hasta en Varsovia. Tenía todo el cuerpo minado de ronchas. La cara, los brazos, las piernas, el piticlín... incluso la costra que me quité de la cabeza el domingo había vuelto y cómo había vuelto!! la jodía picaba más que ninguna y la fiebre iba en aumento, mejor llamo a mi madre y que venga mi padre a recogerme.

Todo fué automático. Me metí en la cama. Cogí el móvil. Llamé a mi madre decidida a no armar ningún drama, solo es la varicela no pasa nada. Mi madre dijo ¿Digamé? y empecé a llorar.

Ahora me río y no sé como pude armar tanto escándalo. Empecé a llorar y no podía hablar, no se me entendía nada pero mi madre se lo imaginaba. Llamó al pariento que estaba más cerca para que me hiciera compañía mientras ellos llegaban.

Los días siguientes los recuerdo con una niebla producida por la fiebre. Recuerdo ir a la escuela a decir que tenía varicela y ver a mis profesores huyendo de mi. A Manzanita acariciandome el brazo y ofreciéndome su muñeca para que me hiciera compañía. A mi madre echandome los polvos que el médico les había recetado a las dos en TODO el cuerpo, sip, piticlín incluido que ya que nos ponemos las ronchas pican por todos lados y frio, mucho frío.

Afortunadamente solo tengo una cicatriz y ya no se ve. ¿Adivináis cual? Venga, si alguien lo adivina prometo volver a subir la entrada de cuando me regalaron la bicicleta, seguro que os tronchais las que no lo hayáis leido.