Habéis sido dos las que han acertado con la cicatriz de la varicela. Fué la de la cabeza, se quedó ahí como dos meses justo encima de la oreja tirando a la sien izquierda y parecía una postilla. Se fué secando con el tiempo y un día se separó de la cabeza.
Pobre yooo!!! no solo no de despegó, se quedó pegada al pelo y tuve que tirar con cuidadito y sacar los pelos que habían crecido sobre ella, ¿conclusión? se me quedó una calva como una moneda de 25 pts (que antigua por Dios).
Bueno pues he vuelto a publicar la entrada pensando que se publicaría tal cual encima de la de ayer... pero no. Parece ser que se publicaría la ultima porque ahí no ha aparecido.. y yo que quería publicar también los comentarios y tal ainsss...
Así que bueno, os copio la entrada aqui y generamos comentarios nuevos jejeje y las que comentásteis en la otra no dejéis de comentar aqui, que me gusta ver lo que pensais años despues, está tal cual, no he cambiado nada.
La bici, gran amiga para unos y enemiga para otros.
Os voy a contar un secreto.
Desde los tres años a los cinco mi
padre trabajó de guarda en una finca. Vivíamos allí en lo alto de la
finca en una casita de dos habitaciones. La cocina era minúscula, un
pasillito con una ventana por la que mi madre me daba el jarro de
plastico azul para que mi padre me ordeñara el vaso de leche y el
bocadillo de mantequilla y chorizo.
El dueño de la finca era un
señor mayor casado pero que no tenía hijos. El marido de su sobrina era
el que gestionaba la finca y el jefe de mi padre. Su casa esta en la
entrada de la finca y hay una cuesta que comunica la casa con la casita
del guarda.
Cuando vas subiendo la cuesta para ir a la casita del
guarda hay un camino a la izquierda que lleva a la majá de los guarros y
a la derecha un huertecito que mi padre se encargaba de mantener y
vallar.
Yo tenía un pastor alemán. Era super protector
conmigo y jamás me mordió, me atacó o intentó hacerme daño, al
contrario, me salvó la vida en una ocasión, se llamaba O.
O estaba
durante el día encadenado a una encina al lado de la casita. Era
imprescindible pues de otra manera tendríamos que desacernos de él, pero
durante la noche, mi padre lo soltaba y campaba a sus anchas por la
finca y el pueblo, le encantaba asomarse a mi ventana y dormir conmigo,
nunca en la cama, eso no le gustaba él prefería dormir a mi lado pero en
el suelo.
Recuerdo la primera vez que lo hizo. A la
luz de la luna empezó a golpear con el hocico en mi ventana, le abrí y
entró de un salto, estuvo toda la noche sin hacer ruido ni ladrar, hasta
que por la mañana cuando escuchó a mi padre inexplicablemente se metió
debajo de la cama. Esto lo sé porque mi padre empezó a llamarlo como
todas las mañanas y O no aparecía. Cuando entró a despertarme me dijo
que el perro había desaparecido, yo me extrañé porque la ventana estaba
cerrada y no había podido salir y le dije a mi padre que O había dormido
conmigo, así fue como mi padre miró debajo de la cama y lo vió asustado
porque le fueran a regañar.
Os dije que os iba a
contar un secreto y os estoy hablando de mi perro... en fin, solo quería
describiros la finca para que os situárais.
Como sabéis mis
abuelos viven en otro pueblo. Era mi cumpleaños y vinieron a traerme mi
regalo. Los pobres, vinieron en el autobús con la bicicleta mas bonita
del mundo: Rosa jijiji. Tenía sus ruedines, su soporte encima de la
rueda trasera para llevar algo o alguien y podía ponerle una cesta. A mí
me gusto mucho, tanto que me subí a ella e hice lo que nunca debí
hacer: me tiré la cuesta abajo.
He de aclarar que era un carril
mas que una cuesta, todo lleno de baches y piedras y que era la primera
vez que montaba en bici ¿que pasó?
Ahí va la Meren, bajando cual
piloto de carreras en su bici (rosa) con los pelos al viento, saltanto
entre baches y ajena a los gritos de su madre y las carreras de su padre
para sujetarla. Llegó tarde. Cuando me alcanzó yo me había estampado en
el huerto, estaba llorando entre las lechugas, rodeada por ruedas y
trozos de malla metálica y milagrosamente con las gafas intactas. (creo
que eso fue lo que me salvó, no romperme las gafas)
Desde
ese momento le cogí miedo a la bici. No la quería ni ver, me daba
muchisimo miedo y yo era más feliz con mis muñecas que estampándome en
el huerto. Tanto miedo le cogí que solo me montaba en mi casa. (a los
pocos meses mi padre dejó de trabajar allí y se compraron su actual
casa) Por el pasillo desde la calle hasta el patio o como mucho si mi
madre venía conmigo en la calle pero en lo llanito ¿eh? Conclusión: no
sé montar en bici.
Y nó porque no lo haya intentado después. Mi
madre guardó la bici en el doblao (o desván, el hueco del tejado de la
casa al techo) y ahí sigue, pero yo hace unos 5 años quise aprender, así
que le pedí la bici a mi compañero de piso (era una de montaña, super
grande para mi) y me fuí con mi ex a aprender a la parada de autobuses,
dando vueltas en el aparcamiento. Le cogí el truco del equilibrio
estupendamente, el problema venía a la hora de girar que no era capaz,
me paralizaba el miedo y me estampaba contra el acerado (y menos mal
porque había unos macetones de hormigon que no veas).
Así
que ya lo sabéis. No sé montar en bici, es mi estigma, mi secreto
(ahora ya no) y el motivo de burla de todos los que me conocen ¿en serio
no sabes montar en bici? jajajajaja.
Y vosotros, ¿hay algo que como niños hubiérais debido aprender y no sabéis? Podéis decirlo, nos servirá de terapia a ambos.
Mostrando entradas con la etiqueta Anéctotas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anéctotas. Mostrar todas las entradas
viernes, 27 de junio de 2014
jueves, 26 de junio de 2014
De cuando pasé la varicela.
Hoy he leído la entrada de Mamá en Bulgaria sobre la vacuna de la tuberculosis y como le estaba dejando un testamento de comentario he decidido que mejor escribía una entrada y así mato dos pájaros de un tiro que tengo el blog más abandonao que una bicicleta en un trastero.
Yo me fuí de casa a los 18 años. Bueno, los cumplí dos dias despues de que mis padres me dejaran sola en un piso en un campo de golf con mi ordenador y mi maleta. Me iba a estudiar cocina en una Escuela de hostelería y se abría un mundo enorme para mí.
Como he dicho estaba sola y mi por entonces novio estudiaba en la ciudad donde vivo yo ahora así que venía aqui a pasar algunos fines de semana, otros me iba a casa de mis padres o a la de los suyos en otro pueblo pero nunca me quedaba en el piso excepto cuando venían mis padres a hacerme la compra del mes.
Si, me fui de casa, mi madre me mantenía pero jamás en dos años tuvo que limpiarme un plato, ni un cristal ni mandarme tuppers, yo era autosuficiente en ese sentido. Desde entonces vivo fuera de casa, ya son casi 10 años.
Mi madre me llamó para decirme que mi hermana tenía la varicela. En su cole la tenían varios niños y ya sabemos que es una enfermedad contagiosa. La varicela es muy jodida porque es contagiosa mientras se está incubando, cuando te han salido las ronchas y tienes fiebre ya no lo es. Pues a la semana siguiente mi hermana tenía ya las ronchas y apenas tenía fiebre así que vinieron a hacerme la compra del mes.
Dos días más tarde mi madre empezó a tener fiebre. Al día siguiente se levantó con las ronchas por todo el cuerpo.
Yo rezaba. Que no me lo haya pegado, que no me lo haya pegado, pero pasaron los días y yo no tenía síntomas así que me fuí a pasar el fin de semana con el pariento. El domingo por la noche tenía que cojer el autobús para volverme a casa pero tenía fiebre y me picaba la cabeza en un punto concreto, me rasqué y me quité una costra, pero pensaba que sería jabón, como tengo un pelo tan espeso puede ser que me queden restos de vez en cuando, me quedé en su casa y al día siguiente no tenía fiebre.
Me libré!! Como no tenía fiebre me fui a la escuela tan tranquila y no tuve más problemas hasta el Miercoles. Yo me levanté tan tranquila y se me había olvidado ya la varicela me fui a la escuela y empecé mis clases como todos los dias pero a medio día empecé a tener fiebre. Mucha fiebre. Deliraba de fiebre. Así que me tuvieron que llevar a casa entre unos compañeros porque era incapaz de andar.
De como subí al piso y luego al dormitorio, me quité las lentillas y me puse el pijama mejor ni hablo, literalmente limpié el suelo jejeje y me acosté.
Por la tarde me encontraba mejor y fui a darme una ducha. Me miré al espejo y en la barriga había una roncha solitaria que ni me picaba, bueno, yo me callo, me quedo en casa y para el lunes estoy como una rosa y me voy a la escuela, total por una roncha no voy a llamar a mi madre pobrecita que todavía está con la varicela. Ja! que ingénua.
El Jueves me desperté. Me levanté. Y me miré al espejo. Y el grito se tuvo que escuchar hasta en Varsovia. Tenía todo el cuerpo minado de ronchas. La cara, los brazos, las piernas, el piticlín... incluso la costra que me quité de la cabeza el domingo había vuelto y cómo había vuelto!! la jodía picaba más que ninguna y la fiebre iba en aumento, mejor llamo a mi madre y que venga mi padre a recogerme.
Todo fué automático. Me metí en la cama. Cogí el móvil. Llamé a mi madre decidida a no armar ningún drama, solo es la varicela no pasa nada. Mi madre dijo ¿Digamé? y empecé a llorar.
Ahora me río y no sé como pude armar tanto escándalo. Empecé a llorar y no podía hablar, no se me entendía nada pero mi madre se lo imaginaba. Llamó al pariento que estaba más cerca para que me hiciera compañía mientras ellos llegaban.
Los días siguientes los recuerdo con una niebla producida por la fiebre. Recuerdo ir a la escuela a decir que tenía varicela y ver a mis profesores huyendo de mi. A Manzanita acariciandome el brazo y ofreciéndome su muñeca para que me hiciera compañía. A mi madre echandome los polvos que el médico les había recetado a las dos en TODO el cuerpo, sip, piticlín incluido que ya que nos ponemos las ronchas pican por todos lados y frio, mucho frío.
Afortunadamente solo tengo una cicatriz y ya no se ve. ¿Adivináis cual? Venga, si alguien lo adivina prometo volver a subir la entrada de cuando me regalaron la bicicleta, seguro que os tronchais las que no lo hayáis leido.
Yo me fuí de casa a los 18 años. Bueno, los cumplí dos dias despues de que mis padres me dejaran sola en un piso en un campo de golf con mi ordenador y mi maleta. Me iba a estudiar cocina en una Escuela de hostelería y se abría un mundo enorme para mí.
Como he dicho estaba sola y mi por entonces novio estudiaba en la ciudad donde vivo yo ahora así que venía aqui a pasar algunos fines de semana, otros me iba a casa de mis padres o a la de los suyos en otro pueblo pero nunca me quedaba en el piso excepto cuando venían mis padres a hacerme la compra del mes.
Si, me fui de casa, mi madre me mantenía pero jamás en dos años tuvo que limpiarme un plato, ni un cristal ni mandarme tuppers, yo era autosuficiente en ese sentido. Desde entonces vivo fuera de casa, ya son casi 10 años.
Mi madre me llamó para decirme que mi hermana tenía la varicela. En su cole la tenían varios niños y ya sabemos que es una enfermedad contagiosa. La varicela es muy jodida porque es contagiosa mientras se está incubando, cuando te han salido las ronchas y tienes fiebre ya no lo es. Pues a la semana siguiente mi hermana tenía ya las ronchas y apenas tenía fiebre así que vinieron a hacerme la compra del mes.
Dos días más tarde mi madre empezó a tener fiebre. Al día siguiente se levantó con las ronchas por todo el cuerpo.
Yo rezaba. Que no me lo haya pegado, que no me lo haya pegado, pero pasaron los días y yo no tenía síntomas así que me fuí a pasar el fin de semana con el pariento. El domingo por la noche tenía que cojer el autobús para volverme a casa pero tenía fiebre y me picaba la cabeza en un punto concreto, me rasqué y me quité una costra, pero pensaba que sería jabón, como tengo un pelo tan espeso puede ser que me queden restos de vez en cuando, me quedé en su casa y al día siguiente no tenía fiebre.
Me libré!! Como no tenía fiebre me fui a la escuela tan tranquila y no tuve más problemas hasta el Miercoles. Yo me levanté tan tranquila y se me había olvidado ya la varicela me fui a la escuela y empecé mis clases como todos los dias pero a medio día empecé a tener fiebre. Mucha fiebre. Deliraba de fiebre. Así que me tuvieron que llevar a casa entre unos compañeros porque era incapaz de andar.
De como subí al piso y luego al dormitorio, me quité las lentillas y me puse el pijama mejor ni hablo, literalmente limpié el suelo jejeje y me acosté.
Por la tarde me encontraba mejor y fui a darme una ducha. Me miré al espejo y en la barriga había una roncha solitaria que ni me picaba, bueno, yo me callo, me quedo en casa y para el lunes estoy como una rosa y me voy a la escuela, total por una roncha no voy a llamar a mi madre pobrecita que todavía está con la varicela. Ja! que ingénua.
El Jueves me desperté. Me levanté. Y me miré al espejo. Y el grito se tuvo que escuchar hasta en Varsovia. Tenía todo el cuerpo minado de ronchas. La cara, los brazos, las piernas, el piticlín... incluso la costra que me quité de la cabeza el domingo había vuelto y cómo había vuelto!! la jodía picaba más que ninguna y la fiebre iba en aumento, mejor llamo a mi madre y que venga mi padre a recogerme.
Todo fué automático. Me metí en la cama. Cogí el móvil. Llamé a mi madre decidida a no armar ningún drama, solo es la varicela no pasa nada. Mi madre dijo ¿Digamé? y empecé a llorar.
Ahora me río y no sé como pude armar tanto escándalo. Empecé a llorar y no podía hablar, no se me entendía nada pero mi madre se lo imaginaba. Llamó al pariento que estaba más cerca para que me hiciera compañía mientras ellos llegaban.
Los días siguientes los recuerdo con una niebla producida por la fiebre. Recuerdo ir a la escuela a decir que tenía varicela y ver a mis profesores huyendo de mi. A Manzanita acariciandome el brazo y ofreciéndome su muñeca para que me hiciera compañía. A mi madre echandome los polvos que el médico les había recetado a las dos en TODO el cuerpo, sip, piticlín incluido que ya que nos ponemos las ronchas pican por todos lados y frio, mucho frío.
Afortunadamente solo tengo una cicatriz y ya no se ve. ¿Adivináis cual? Venga, si alguien lo adivina prometo volver a subir la entrada de cuando me regalaron la bicicleta, seguro que os tronchais las que no lo hayáis leido.
viernes, 16 de mayo de 2014
Cosas que no hay que hacer en la vida JAMÁS.
Os sorprenderá verme otra vez por aqui, ¡¡¡tres veces en una semana despues de meses sin aparecer!!! pero es que hace unos dias cuando comenté en twitter que estaba haciendo tortas de aceite las musas vinieron a inspirarme una lección de cocina para novatos y mamá en bulgaria (jo que raro me resulta esto, ya estoy acostumbrada a llamarte por tu nombre y todos en mi casa te conocen) me comentó que podía hacer una serie de lecciones así para personas con poca ummm digamos paciencia en la cocina y bueno, he puesto algunas y así pensando en qué podría escribir hoy me he acordado de esta anécdota (por eso os he metido esta chorrada).
Nosotros tenemos tele en el dormitorio. Pero tenemos mala suerte. Desde que nos mudamos a este piso se han averiado tres teles en esa esquina, menos mal que todas eran regaladas así que ya no podemos quedarnos sopas en la cama con la tele puesta ¿conclusión? abrimos el sofá cama.
Nunca jamás abras el sofá cama si este es de libro y no es estrictamente necesario.
Los sofás cama de libro són super fáciles de abrir, lo separas de la pared, extiendes la pata y lo tiras hacia atrás, ya tienes cama!! Pues no.
Porque esos sofás también se rompen por el sistemita de marras con mucha facilidad y no puedes volver a ponerlos en su posición "ay que gustito se está espachurrao en el sofá" así que ya lo sabes, te lo he avisado. Jamás abras un sofá cama si no es estrictamente necesario.
¿Y si el mío tiene una bandeja extraible que se mete debajo y hay otro colchón? Tampoco. Seguro que también se estropea, además ¿no te he dicho que no lo hagas?
Os voy a explicar lo que hay que hacer.
1. Ten una madre generosa. Muy generosa.
Ojo, esto no es fácil. Todos pensamos que las madres son generosas por naturaleza y que prefieren quitarse el pan de la boca y dárnoslo a nosotros. Pero no es esa la generosidad que estamos buscando, aparte de que a mí me gusta el pan crujiente, no blandurrio por las babas de mi madre. Mamiii te quieroooo!!!
La generosidad que queremos es esa que más necesitamos en según qué ocasiones, por ejemplo: se te ha roto la olla express y tu madre te da la suya porque no la usa BIEN!! o tienes tres dormitorios pero sólo una cama y el sofá cama-libro en el salón y ella te da SU colchón inflable de matrimonio por si alguien se te presenta a dormir en casa BIEN!!
2. Ten un espacio suficiente en el salón como para poder poner el colchón inflable y ver la tele.
Tampoco es fácil, hay que mover la mesa para que no cojas tortícolis al mirar la tele desde un metro más abajo y que quede suficiente espacio para moverte si necesitas coger algo (por ambos lados)
3. Infla el colchón.
Esto es fácil mire usté. Gracias a la generosidad de Merenmadre el colchón tiene una bomba que sólo hay que darle a un botón y se infla solo, solamente hay que tocar cuan duro lo quieres.
Y ahora viene la mala noticia. Lo que no debes hacer nunca. Lo que te estoy avisando. Ni se te ocurrachuscar digo... jugar al dominó en el colchón inflable. "Pues yo lo he echo y no me ha pasado nada" Mentira.
Cuandochuscas juegas al dominó en un colchón inflable, te duele todo, la espalda, el culo la cabeza. Nada se salva porque gracias al movimiento se mueve todo, eso de que el de al lado pega un salto y tú ni te enteras no es cierto, te enteras y más si el de al lado está encima, así que os lo he avisado. No chusquéis juguéis al dominó en un colchón inflable si no es estrictamente necesario y por estrictamente necesario digo de por lo menos una semana sin nada. Pobrecitos mios...
Así que lo que nos queda es si nos hemos puesto romanticones es irnos a nuestra cama achuscar jugar al dominó que con suerte estará al lado del salón jijiji.
Pues eso, no te hagas la remolona y nunca, jamás, en la vida hagas la croqueta en un colchón inflable.
¿Que porqué? ¿En serio me lo estáis preguntando? Vaaaaale, os lo digo, porque queriditos míos la distancia que hay entre tú y el otro lado del colchón inflable es inversamente proporcional a lo que has pensado y sufriéis la más idiota de las caidas sobre tu codo que podáis imaginar. Adióschuscar jugar al dominó hola escena "me he echo daño el en codo" de la película Epic, un mundo secreto..
Nunca, JAMÁS hagas la croqueta en el colchón inflable. No digas que no te lo he avisado.
Nosotros tenemos tele en el dormitorio. Pero tenemos mala suerte. Desde que nos mudamos a este piso se han averiado tres teles en esa esquina, menos mal que todas eran regaladas así que ya no podemos quedarnos sopas en la cama con la tele puesta ¿conclusión? abrimos el sofá cama.
Nunca jamás abras el sofá cama si este es de libro y no es estrictamente necesario.
Los sofás cama de libro són super fáciles de abrir, lo separas de la pared, extiendes la pata y lo tiras hacia atrás, ya tienes cama!! Pues no.
Porque esos sofás también se rompen por el sistemita de marras con mucha facilidad y no puedes volver a ponerlos en su posición "ay que gustito se está espachurrao en el sofá" así que ya lo sabes, te lo he avisado. Jamás abras un sofá cama si no es estrictamente necesario.
¿Y si el mío tiene una bandeja extraible que se mete debajo y hay otro colchón? Tampoco. Seguro que también se estropea, además ¿no te he dicho que no lo hagas?
Os voy a explicar lo que hay que hacer.
1. Ten una madre generosa. Muy generosa.
Ojo, esto no es fácil. Todos pensamos que las madres son generosas por naturaleza y que prefieren quitarse el pan de la boca y dárnoslo a nosotros. Pero no es esa la generosidad que estamos buscando, aparte de que a mí me gusta el pan crujiente, no blandurrio por las babas de mi madre. Mamiii te quieroooo!!!
La generosidad que queremos es esa que más necesitamos en según qué ocasiones, por ejemplo: se te ha roto la olla express y tu madre te da la suya porque no la usa BIEN!! o tienes tres dormitorios pero sólo una cama y el sofá cama-libro en el salón y ella te da SU colchón inflable de matrimonio por si alguien se te presenta a dormir en casa BIEN!!
2. Ten un espacio suficiente en el salón como para poder poner el colchón inflable y ver la tele.
Tampoco es fácil, hay que mover la mesa para que no cojas tortícolis al mirar la tele desde un metro más abajo y que quede suficiente espacio para moverte si necesitas coger algo (por ambos lados)
3. Infla el colchón.
Esto es fácil mire usté. Gracias a la generosidad de Merenmadre el colchón tiene una bomba que sólo hay que darle a un botón y se infla solo, solamente hay que tocar cuan duro lo quieres.
Y ahora viene la mala noticia. Lo que no debes hacer nunca. Lo que te estoy avisando. Ni se te ocurra
Cuando
Así que lo que nos queda es si nos hemos puesto romanticones es irnos a nuestra cama a
Pues eso, no te hagas la remolona y nunca, jamás, en la vida hagas la croqueta en un colchón inflable.
¿Que porqué? ¿En serio me lo estáis preguntando? Vaaaaale, os lo digo, porque queriditos míos la distancia que hay entre tú y el otro lado del colchón inflable es inversamente proporcional a lo que has pensado y sufriéis la más idiota de las caidas sobre tu codo que podáis imaginar. Adiós
Nunca, JAMÁS hagas la croqueta en el colchón inflable. No digas que no te lo he avisado.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Caidas...
En su entrada de hoy, Mismellis nos ha animado a las no-madres a contar alguna experiencia que hayamos tenido o nos hayan contado sobre la caida de un niño, como sabéis yo hijos como que no tengo, pero primos me sobran y Manzanita es un pozo sin fondo de caidas, porrazos y accidentes.
Inciso: la plancha está en la habitación de Manzanita (antiguamente la mía) porque es la que más espacio tiene, y porque la mesa se guarda entre los armarios empotrados.
El primer porrazo de su vida fué con 6 meses. Mi madre estaba en la habitación de al lado guardando ropa o haciendo algo, no recuerdo exactamente qué, y yo estaba en mi habitación planchando su ropita y ella estaba enfrente mía en mi cama boca abajo. Todavía no se movía apenas, solo levantaba la cabeza y poco más, pero aquel día se dió la vuelta y no se como se tiró de pie de la cama. Como calló de pié y no se sostenía dió con los morros en el suelo con la suerte de que la cuna que estaba al lado estaba retirada y el susto no pasó de ahí... Lloré yo más que ella...
Con 2 meses mas o menos movía las piernas en la bañera que daba gusto, Manzanita era un bebé de roscas por todos lados y mofletes tipo ardilla así que era un espectáculo ver a la muñeca moviendo las piernas y salpicando de alegría. Un día Merenpadre quiso bañarla y averiguar él mismo a qué venían las risas de Merenmadre y mías al bañar a Manzanita, así que la puso boca abajo en la bañera y se quedó mirándole las piernas..... ¡Mira Merenmadre, como mueve la niña las piernas! y Merenmadre miró y vió..... Merenpadre, la niña se ahoga.... ¿Qué...? ¡Ostias! Levantó a la niña y parecía la nenuca burbujitas, Merenpadre no se había dado cuenta de que mientras miraba las piernas de la niña, bajaba el brazo y le metía la cara en el agua, y mi pobre Manzanita tenía toda la cara llena de espuma y hacía pompitas con la boca. Todavía nos reímos de eso...
Más o menos con 7 u 8 meses, Manzanita empezó a ponerse de pie. Y Merenmadre tenía unas sillas de maestro de escuela antiguas tapizadas, de esas que tienen el respaldar a la altura de los omóplatos, pero los riñones están al aire..., pues Merenpadre estaba jugando a poner a Manzanita de pié en la silla, y ella se agarraba y empezaba a subir y bajar flexionando las rodillas, Merenmadre miraba y decía, "Merenpadre, la niña se cae" y él decía "Nooooo que vaaaaa, si yo la estoy sujetando" Merenpaaaadre que la niña se cae "shisss Merenmadre que noooo que pesada" Merenpadre, que la niña...... buaaaaa, buaaaa, buaaaaa.
Otra muy parecida. Manzanita estaba en el sofá, e iba reptando hacia el brazo, Merenmadre decía lo mismo, la niña se cae, Merenpadre que no y la niña fué a parar de cabeza al parque....
Era verano, Manzanita tendría unos 4 o 5 años y Merenmadre le había puesto una piscina de plástico en el baño, como siempre me tocó pringar a mí y me quedé con ella en la hora de la siesta. Manzanita se empeñó en subir a la planta alta a coger algún juguete.... Manzanita, no subas que te caes... Que noooo Tata.... Manzanitaaaaa que estás mojada y te vas a caer. Manzanita subió, cogió el juguete y cuando empezó a bajar... pum, pum, pum, pum bajó de culo los 14 escalones de casa de mi madre.... Te lo dije Manzanita.
Y bueno, todas las risas no os las podéis echar a costa de Manzanita pobrecita. Cuando yo tenía tres años y vivíamos en el campo una noche estábamos jugando a hacernos cosquillas los tres en el sofá, de pronto entró el perro y se tumbó boca arriba al lado del sofá, Merenpadre seguía haciendome cosquillas y yo intentando escapar, me escapé de cabeza al suelo..... ¿recordais al perro boca arriba? Si, aterricé de cabeza en la barriga del pobre O y se quedó quieto hasta que Merenpadre me cogió en brazos...
Tito R es el hermano de Merenpadre, me lleva 19 años, y cuando yo tenía tres me empeñé en salir con él a dar un paseo. Cedió yo no se me ocurrió que meter la cabeza en los barrotes de la fuente.... y no podía sacarla. Tito R, cuando se cansó de protestar empezó a reirse y creo que todavía se ríe de mí cuando se acuerda...
Así que Mis mellis, ya sabes que no eres la única, y Batallitas tampoco, es lógico que nos sintamos culpables, pero ¿a quién no se le ha caido nunca un niño?
Ahora reíros a mi costa, igual algún día cuento otra más. jejeje.
Inciso: la plancha está en la habitación de Manzanita (antiguamente la mía) porque es la que más espacio tiene, y porque la mesa se guarda entre los armarios empotrados.
El primer porrazo de su vida fué con 6 meses. Mi madre estaba en la habitación de al lado guardando ropa o haciendo algo, no recuerdo exactamente qué, y yo estaba en mi habitación planchando su ropita y ella estaba enfrente mía en mi cama boca abajo. Todavía no se movía apenas, solo levantaba la cabeza y poco más, pero aquel día se dió la vuelta y no se como se tiró de pie de la cama. Como calló de pié y no se sostenía dió con los morros en el suelo con la suerte de que la cuna que estaba al lado estaba retirada y el susto no pasó de ahí... Lloré yo más que ella...
Con 2 meses mas o menos movía las piernas en la bañera que daba gusto, Manzanita era un bebé de roscas por todos lados y mofletes tipo ardilla así que era un espectáculo ver a la muñeca moviendo las piernas y salpicando de alegría. Un día Merenpadre quiso bañarla y averiguar él mismo a qué venían las risas de Merenmadre y mías al bañar a Manzanita, así que la puso boca abajo en la bañera y se quedó mirándole las piernas..... ¡Mira Merenmadre, como mueve la niña las piernas! y Merenmadre miró y vió..... Merenpadre, la niña se ahoga.... ¿Qué...? ¡
Más o menos con 7 u 8 meses, Manzanita empezó a ponerse de pie. Y Merenmadre tenía unas sillas de maestro de escuela antiguas tapizadas, de esas que tienen el respaldar a la altura de los omóplatos, pero los riñones están al aire..., pues Merenpadre estaba jugando a poner a Manzanita de pié en la silla, y ella se agarraba y empezaba a subir y bajar flexionando las rodillas, Merenmadre miraba y decía, "Merenpadre, la niña se cae" y él decía "Nooooo que vaaaaa, si yo la estoy sujetando" Merenpaaaadre que la niña se cae "shisss Merenmadre que noooo que pesada" Merenpadre, que la niña...... buaaaaa, buaaaa, buaaaaa.
Otra muy parecida. Manzanita estaba en el sofá, e iba reptando hacia el brazo, Merenmadre decía lo mismo, la niña se cae, Merenpadre que no y la niña fué a parar de cabeza al parque....
Era verano, Manzanita tendría unos 4 o 5 años y Merenmadre le había puesto una piscina de plástico en el baño, como siempre me tocó pringar a mí y me quedé con ella en la hora de la siesta. Manzanita se empeñó en subir a la planta alta a coger algún juguete.... Manzanita, no subas que te caes... Que noooo Tata.... Manzanitaaaaa que estás mojada y te vas a caer. Manzanita subió, cogió el juguete y cuando empezó a bajar... pum, pum, pum, pum bajó de culo los 14 escalones de casa de mi madre.... Te lo dije Manzanita.
Y bueno, todas las risas no os las podéis echar a costa de Manzanita pobrecita. Cuando yo tenía tres años y vivíamos en el campo una noche estábamos jugando a hacernos cosquillas los tres en el sofá, de pronto entró el perro y se tumbó boca arriba al lado del sofá, Merenpadre seguía haciendome cosquillas y yo intentando escapar, me escapé de cabeza al suelo..... ¿recordais al perro boca arriba? Si, aterricé de cabeza en la barriga del pobre O y se quedó quieto hasta que Merenpadre me cogió en brazos...
Tito R es el hermano de Merenpadre, me lleva 19 años, y cuando yo tenía tres me empeñé en salir con él a dar un paseo. Cedió yo no se me ocurrió que meter la cabeza en los barrotes de la fuente.... y no podía sacarla. Tito R, cuando se cansó de protestar empezó a reirse y creo que todavía se ríe de mí cuando se acuerda...
Así que Mis mellis, ya sabes que no eres la única, y Batallitas tampoco, es lógico que nos sintamos culpables, pero ¿a quién no se le ha caido nunca un niño?
Ahora reíros a mi costa, igual algún día cuento otra más. jejeje.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Adiós, mantita, adiós
Aviso, post largo para no decir nada coherente.
A los siete años hice mi primera comunión. Iba de blanco, con mi vestido de manga larga y mi pelo largo casi por la cintura, un pelo rubio y liso, con poco volumen pero con gracia, de esos que lo mismo puedes hacerle una coleta, que una trenza, que se queda bien, ni se te escapan los pelos por finos, ni por gruesos aquello parecen las crines de un caballo. Lo que viene a ser un pelo dominable vaya, que queda igual de precioso cardado y a conjunto con el disfraz de bruja que recogido en plan de niña bien el día de reyes. Como decía el día de mi primera comunión yo llevaba el pelo casi por la cintura, y hacía un frio.... era un 7 de mayo.
Casi un mes después fué el corpus cristi, ese día que todas las niñas esperan porque parece que es tu comunión, pero ni recibes regalos, ni das estampitas ni hay un señor banquete con tarta de dos pisos y con muñeca de porcelana incluída. Ese día te sacan a la calle con tu vesstido de comunión, que para esos días ya te queda corto porque has crecido, te dan un pasesíto por el pueblo con paradas varias mientras en fila con tus compañeros vas tirando pétalos de rosa que tu madre ha arrancao dejando los rosales de su amiga pelaos y tristones.... y vas tú, con tu vestido blanco, de manga larga, tus petalos al sol de Junio.... y con el pelo por debajo de las orejas.
Si, has cometido el crimen de cortarte casi medio metro de pelo y te has arrepentido al ver la cara de horror de tu padre "¿cómo has dejado que tu madre te haga eso?" pero luego te enteras de que con ese corte todavía te pareces mas a tu tía abuela cosa que se confirma cuando ves a Abuelito R llorar de emoción y de nostalgia por su hermana fallecida y piensas "¿y ahora que hago?" porque si te pones triste también está triste tu abuelo pero si te alegras el que se pone triste es tu padre.... ¿cómo contentar a los dos hombres de tu vida?
Pasan cinco años... vuelves a tener el pelo largo y liso, con la diferencia de que tu prima peluquera ya ha definido lo que será el corte que más uses el resto de tu vida (bueeeeeeno, hasta los 25 años de momento) y nace tu hermana. Ese 8 de agosto hace mucho calor, y la madrina de tu hermana que será tu madrina de confirmación lleva a tu prima a la peluquería....
Merengaza, ¿porqué no te pelas tú tambien?
Mmmmmm vale.
Uy que pelo tan largo, ¿lo quieres como tu prima bonita?
En ese momento recuerdas el drama vivido cinco años antes, el no saber que hacer ni como comportarte y dices:
No, mejor me lo cortas a capas por delante, así como marcandome la cara que es como lo tengo.
Pasa una hora, te miras al espejo y no lo puedes creer: TIENES EL PELO RIZADO ¿pero esto que és? Tu precioso pelo rubio, que ya es más oscuro, liso, fácil de peinar ahora es rizado... anda que cuando te vea tu madre...
¿pero qué me has echo? le preguntas llorosa a la peluquera.
Pues cortártelo a capas, como me has dicho....
Si, pero es que mira, yo tenía el pelo liso, ahora lo tengo rizado... vas cogiendo mechones de pelo.. unos más largos, otros más cortos... la peluquera te ha cortado a capas por todo el pelo, y la capa más corta va por encima de la oreja.... anda que cuando te vea tu madre...
Trece años más tarde tienes el pelo más largo que en toda tu vida, casi puedes usarlo de papel higiénico, todo el mundo te dice uy, que largo tienes el pelo... y tú siempre dices lo mismo, si, pero ya está muy quemado, las puntas muy abiertas... nadie te hace caso, solo te dicen, no te lo cortes que lo tienes precioso.
Pero tú no puedes dormir por las noches, no existe goma del pelo que te aguante eso, los botes de champú te duran un suspiro y como pesa tanto ni lo puedes alisar cómodamente sin que te dé un golpe de calor ni rizarlo porque parece que has metido los dedos en un enchufe ni rizos ni na..... asi que hablas seriamente con el Futuro.
Nene, tengo mucho calor, dentro de poco es la boda de tu hermano y no sé que hacerme en el pelo...
¿Quieres peinarte en una peluquería?
Bueno... podría compartir la peluquera con tu madre si a ella no le importa...
No hay problema, ella te coge cita, pero ¿quieres pelarte?
Mmmmmm vale.
Semanas más tarde, salís los dos del Stylo´s de Carro4 guapísimos, él echando de menos sus lolailos y tú fresquita, con el pelo secado (que no peinado) y alucinando en cada espejo que ves en Carro4 ¿dónde se había escondido esa chica tan guapa? Ahora llevas dos kilos de espuma, gomina y laca y no hace falta que te peines, con que te mojes el pelo por las mañanas vas sobrá.
Así que ahora, que te peinas super bien y rápido, que puedes llevar otro peinado que no sea un moño choni, que si lo llevas suelto no tienes calor y que es versátil para hacerte lo que sea en la boda de tu cuñado piensas... no me arrepiento de haber dicho adiós mantita de pelo, adiós.
A los siete años hice mi primera comunión. Iba de blanco, con mi vestido de manga larga y mi pelo largo casi por la cintura, un pelo rubio y liso, con poco volumen pero con gracia, de esos que lo mismo puedes hacerle una coleta, que una trenza, que se queda bien, ni se te escapan los pelos por finos, ni por gruesos aquello parecen las crines de un caballo. Lo que viene a ser un pelo dominable vaya, que queda igual de precioso cardado y a conjunto con el disfraz de bruja que recogido en plan de niña bien el día de reyes. Como decía el día de mi primera comunión yo llevaba el pelo casi por la cintura, y hacía un frio.... era un 7 de mayo.
Casi un mes después fué el corpus cristi, ese día que todas las niñas esperan porque parece que es tu comunión, pero ni recibes regalos, ni das estampitas ni hay un señor banquete con tarta de dos pisos y con muñeca de porcelana incluída. Ese día te sacan a la calle con tu vesstido de comunión, que para esos días ya te queda corto porque has crecido, te dan un pasesíto por el pueblo con paradas varias mientras en fila con tus compañeros vas tirando pétalos de rosa que tu madre ha arrancao dejando los rosales de su amiga pelaos y tristones.... y vas tú, con tu vestido blanco, de manga larga, tus petalos al sol de Junio.... y con el pelo por debajo de las orejas.
Si, has cometido el crimen de cortarte casi medio metro de pelo y te has arrepentido al ver la cara de horror de tu padre "¿cómo has dejado que tu madre te haga eso?" pero luego te enteras de que con ese corte todavía te pareces mas a tu tía abuela cosa que se confirma cuando ves a Abuelito R llorar de emoción y de nostalgia por su hermana fallecida y piensas "¿y ahora que hago?" porque si te pones triste también está triste tu abuelo pero si te alegras el que se pone triste es tu padre.... ¿cómo contentar a los dos hombres de tu vida?
Pasan cinco años... vuelves a tener el pelo largo y liso, con la diferencia de que tu prima peluquera ya ha definido lo que será el corte que más uses el resto de tu vida (bueeeeeeno, hasta los 25 años de momento) y nace tu hermana. Ese 8 de agosto hace mucho calor, y la madrina de tu hermana que será tu madrina de confirmación lleva a tu prima a la peluquería....
Merengaza, ¿porqué no te pelas tú tambien?
Mmmmmm vale.
Uy que pelo tan largo, ¿lo quieres como tu prima bonita?
En ese momento recuerdas el drama vivido cinco años antes, el no saber que hacer ni como comportarte y dices:
No, mejor me lo cortas a capas por delante, así como marcandome la cara que es como lo tengo.
Pasa una hora, te miras al espejo y no lo puedes creer: TIENES EL PELO RIZADO ¿pero esto que és? Tu precioso pelo rubio, que ya es más oscuro, liso, fácil de peinar ahora es rizado... anda que cuando te vea tu madre...
¿pero qué me has echo? le preguntas llorosa a la peluquera.
Pues cortártelo a capas, como me has dicho....
Si, pero es que mira, yo tenía el pelo liso, ahora lo tengo rizado... vas cogiendo mechones de pelo.. unos más largos, otros más cortos... la peluquera te ha cortado a capas por todo el pelo, y la capa más corta va por encima de la oreja.... anda que cuando te vea tu madre...
Trece años más tarde tienes el pelo más largo que en toda tu vida, casi puedes usarlo de papel higiénico, todo el mundo te dice uy, que largo tienes el pelo... y tú siempre dices lo mismo, si, pero ya está muy quemado, las puntas muy abiertas... nadie te hace caso, solo te dicen, no te lo cortes que lo tienes precioso.
Pero tú no puedes dormir por las noches, no existe goma del pelo que te aguante eso, los botes de champú te duran un suspiro y como pesa tanto ni lo puedes alisar cómodamente sin que te dé un golpe de calor ni rizarlo porque parece que has metido los dedos en un enchufe ni rizos ni na..... asi que hablas seriamente con el Futuro.
Nene, tengo mucho calor, dentro de poco es la boda de tu hermano y no sé que hacerme en el pelo...
¿Quieres peinarte en una peluquería?
Bueno... podría compartir la peluquera con tu madre si a ella no le importa...
No hay problema, ella te coge cita, pero ¿quieres pelarte?
Mmmmmm vale.
Semanas más tarde, salís los dos del Stylo´s de Carro4 guapísimos, él echando de menos sus lolailos y tú fresquita, con el pelo secado (que no peinado) y alucinando en cada espejo que ves en Carro4 ¿dónde se había escondido esa chica tan guapa? Ahora llevas dos kilos de espuma, gomina y laca y no hace falta que te peines, con que te mojes el pelo por las mañanas vas sobrá.
Así que ahora, que te peinas super bien y rápido, que puedes llevar otro peinado que no sea un moño choni, que si lo llevas suelto no tienes calor y que es versátil para hacerte lo que sea en la boda de tu cuñado piensas... no me arrepiento de haber dicho adiós mantita de pelo, adiós.
lunes, 23 de abril de 2012
De cuando me enteré que era adoptada.
Primero quiero recalcar que he sido una niña muy pero que muy feliz. Mis padres me han querido mucho siempre y no me ha faltado amor en la vida.
Después del episodio de Merengaza, la cerdita valiente se descubrió que yo era muy chiquitina. Y porculera.
Lloraba y lloraba durante todo el día sin ningún motivo aparente, porque a mí los biberones de leche condensada me encantaban, no así los potitos que me compraba Abuelita A. También los pañales normales me daban una mala sensación, por lo que Merenmadre harta de verme el culo como la bandera de Japón decidió que no le importaba lavar gasas y picos si con ello me callaba de una vez por todas.
Llegó el día feliz que dejé de llorar y pasé a dormir en una cama como una niña mayor, el problema fue que me daba miedo la oscuridad y para ahorrar luz Merenpadre tuvo lacojonuda feliz idea de ponerme una vela en el pasillo. Yo con mi vela era feliz y por ella ma-ta-ba.
Peeeeero como todo en esta vida no es un camino de rosas Merenmadre se dió cuenta de que yo andaba raro, metía las rodillas para adentro así que me llevó a un matasanos de los de niños que me puso un aparatejo en las piernas. Dos botitas ortopédicas pegadas a dos hierros y unidas por un tornillo, con lo cual era una sirena ambulante cuando gateaba: Plas (mano) Plas(otra mano) ruuuuuuuuuun (tirada del aparato con el culo hacia alante).
Conclusión: millonada en zapatos ortopédicos, pediatras de pago (por lo del chiquitismo) y aprendizaje a correr a partír de los 5 años (ese día gasté los ortopédicos, claro todo el día corriendo).
Todo el mundo sabe que las desgracias no vienen solas y claro, si la niña anda raro algo más tiene que tener.
Antes de tener un año yo tenía un ojo vago con 9 dioptrias miopes, con lo cual, también tenía gafas. Que duro es hacerse mayor.
Merengaza: mamaaaaaaaaa que las puertas tienen barrigaaa. (Respuesta de Merengaza a su madre después de comprar las gafas mas molonas de la optica y llevar un parche en el ojo-que-trabajaba)
Después llegó el gran día de hacerse el primer DNI (creo que este episodio fué por eso, Merenmadre, si no pediste esa información para el DNI, aclaralo que tus fans desean saber la verdad).
Un día llegó una carta para mí. Aclaro que los niños de unos 8-9 años no reciben cartas, así que si llega una es todo un acontecimiento. ¿He dicho ya que era una niña porculera?
Para una vez que me llegaba una carta yo quería leerla, quería saber que ponía y claro, no me iba a quedar sin saberlo porque Merenmadre me dijera que no era para mi PORQUE EN LA CARTA PONIA MI NOMBRE. Así que empecé pedir mi carta.
Y me la dió... y yo abrí el sobre del hospital y ví un certificado de nacimiento. Pero era ya tal grado de ansiedad y nervios que realmente ví que era adoptada asi que ahora viene el dramón.
Ese día marcó un antes y un después en el calendario de mi vida. Cada vez que Merenmadre quiere reírse de mí dice: claro, como tú eres adoptada..... jajajajaja.
Nota: para los que no os hayáis dado cuenta, en el post anterior hay una anónima bastante guasona que tiene mucho que contar, le he pedido que colabore con Merengaza y otros dulces, pero se resiste. Si queréis que Merenmadre participe en el blog, se aceptan clases particulares virtuales de cómo poner una encuesta para que ella misma vea los resultados.
Después del episodio de Merengaza, la cerdita valiente se descubrió que yo era muy chiquitina. Y porculera.
Lloraba y lloraba durante todo el día sin ningún motivo aparente, porque a mí los biberones de leche condensada me encantaban, no así los potitos que me compraba Abuelita A. También los pañales normales me daban una mala sensación, por lo que Merenmadre harta de verme el culo como la bandera de Japón decidió que no le importaba lavar gasas y picos si con ello me callaba de una vez por todas.
Llegó el día feliz que dejé de llorar y pasé a dormir en una cama como una niña mayor, el problema fue que me daba miedo la oscuridad y para ahorrar luz Merenpadre tuvo la
Peeeeero como todo en esta vida no es un camino de rosas Merenmadre se dió cuenta de que yo andaba raro, metía las rodillas para adentro así que me llevó a un matasanos de los de niños que me puso un aparatejo en las piernas. Dos botitas ortopédicas pegadas a dos hierros y unidas por un tornillo, con lo cual era una sirena ambulante cuando gateaba: Plas (mano) Plas(otra mano) ruuuuuuuuuun (tirada del aparato con el culo hacia alante).
Conclusión: millonada en zapatos ortopédicos, pediatras de pago (por lo del chiquitismo) y aprendizaje a correr a partír de los 5 años (ese día gasté los ortopédicos, claro todo el día corriendo).
Todo el mundo sabe que las desgracias no vienen solas y claro, si la niña anda raro algo más tiene que tener.
Antes de tener un año yo tenía un ojo vago con 9 dioptrias miopes, con lo cual, también tenía gafas. Que duro es hacerse mayor.
Merengaza: mamaaaaaaaaa que las puertas tienen barrigaaa. (Respuesta de Merengaza a su madre después de comprar las gafas mas molonas de la optica y llevar un parche en el ojo-que-trabajaba)
Después llegó el gran día de hacerse el primer DNI (creo que este episodio fué por eso, Merenmadre, si no pediste esa información para el DNI, aclaralo que tus fans desean saber la verdad).
Un día llegó una carta para mí. Aclaro que los niños de unos 8-9 años no reciben cartas, así que si llega una es todo un acontecimiento. ¿He dicho ya que era una niña porculera?
Para una vez que me llegaba una carta yo quería leerla, quería saber que ponía y claro, no me iba a quedar sin saberlo porque Merenmadre me dijera que no era para mi PORQUE EN LA CARTA PONIA MI NOMBRE. Así que empecé pedir mi carta.
Merengaza: mamaaaa que la carta es mía, que tiene mi nombre.
Merenmadre: que nooooo que es para mí. ¿quien te va a escribir a tí? mientras tanto seguía abriendo las demás.
M: venga mamaaaaa.
Mm: Merengaza que te he dicho que no, que yo se lo que es la carta y ya está, no hace falta que lo sepas tú tambien.
M: ofuuuuuu que yo quiero ver mi cartaaaaaaaaaaaaaaa (ya a límites insospechados de pito-voz y porculismo, que si nó nos llevamos aqui todo el día, bendita paciencia la de Santa Merenmadre)Mm: ¿qué quieres ver? ¿que eres adoptada? Ea, toma la carta.
Y me la dió... y yo abrí el sobre del hospital y ví un certificado de nacimiento. Pero era ya tal grado de ansiedad y nervios que realmente ví que era adoptada asi que ahora viene el dramón.
Merengaza: bbbbuuuaaaaaa soy adoptada buaaaaaa, ya no me quereis buaaaaaa.
(Dos horas más tarde)Merengaza: mamaaaa, ¿tú me sigues queriendo aunque sea adoptada?
Merenmadre: que siiii tonta, que yo te quiero mucho.
M: buuuaaaaaa que soy adoptadaaaaa.
Merenpadre: y a esta niña ¿que le pasa?
Mm: (guiándo un ojo) nada, que ya se ha enterado de que es adoptada....
Ese día marcó un antes y un después en el calendario de mi vida. Cada vez que Merenmadre quiere reírse de mí dice: claro, como tú eres adoptada..... jajajajaja.
Nota: para los que no os hayáis dado cuenta, en el post anterior hay una anónima bastante guasona que tiene mucho que contar, le he pedido que colabore con Merengaza y otros dulces, pero se resiste. Si queréis que Merenmadre participe en el blog, se aceptan clases particulares virtuales de cómo poner una encuesta para que ella misma vea los resultados.
viernes, 20 de abril de 2012
Bienvenida a mi vida.
Hay sitios en los que los niños los trae la cigueña. Otros piensan que vienen de París. En mi casa, hay dos versiones, una por cada niña nacida.
Obviamente las niñas somos mi hermana y yo. Ambas nacimos de manera muy diferente y para nada vinimos de París ni nos trajo la cigueña, el glamour del nacimiento le tocó a otras porque lo que es nosotras nacimos de maneras bastante originales, empecemos por mí que para eso soy la mayor.
Mi abuelo R trabajaba en una finca. Podríamos decir que era como el encargado, el hombre de confianza de la dueña U. Allí había guarros (finamente cerdos, cochinos etc) se daban castañas durante el otoño que mi padre, el manijero de la cuadrilla se encargaba de que la recogida fuera perfecta durante los días de la temporada.
Mi padre, un joven de 26 años llevaba ya casado con mi madre una chiquilla de 18 años unos 4 meses y ambos vivían en casa de mi abuela P, la madre de mi madre. Una tarde, mientras mi padre ayudaba a mi abuelo a dar de comer a los guarros vieron como estos dejaban la comida y se arremolinaban alrededor del montón de estiercol.
Y allá que fueron. Avanzaban como podían sobre el montón de estiercol echando a los guarros a los lados. (Hay que decir que los hermosotes ya eran grandecitos) Guarro pa lla, guarro pa ca y escucharon unos ruiditos muy flojitos pero que no tenían nada que ver con los berridos que lanzaban los "limpios". Haciendo los ascos aparte, AbuelitoR rebuscó entre el estiercol y tiró de una cosita deforme y pelona.
Como ya habían terminado echaron a andar la cuesta abajo hasta que llegaron a la casa de DueñaU. La pobre, hizo de tripas corazón y llenó una tina con agua caliente para lavar al piro
Una vez que le hubo quitado la mierda de encima DueñaU se quedó de piedra, porque lo que parecían 4 patas de cerdito eran en realidad dos brazos y dos piernas chiquitines y dónde debía estar el morro había una cabeza pelona que hacía glu glu en el agua.
Y se presentaron en casa de AbuelaP que estaba haciendo buñuelos. Y Merenmadre se quedó de piedra cuando Merenpadre le puso un bulto envuelto en un trapo de cocina en los brazos. Y le quisieron poner de nombre Jennifer, pero como no era católico decidieron que Merengaza era también muy bonito. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Ah no... que todavía me queda contar cuando me enteré que era adoptada.... pero eso para otro post, que hoy hablamos de nacimientos no de adopciones.
Obviamente las niñas somos mi hermana y yo. Ambas nacimos de manera muy diferente y para nada vinimos de París ni nos trajo la cigueña, el glamour del nacimiento le tocó a otras porque lo que es nosotras nacimos de maneras bastante originales, empecemos por mí que para eso soy la mayor.
Mi abuelo R trabajaba en una finca. Podríamos decir que era como el encargado, el hombre de confianza de la dueña U. Allí había guarros (finamente cerdos, cochinos etc) se daban castañas durante el otoño que mi padre, el manijero de la cuadrilla se encargaba de que la recogida fuera perfecta durante los días de la temporada.
Mi padre, un joven de 26 años llevaba ya casado con mi madre una chiquilla de 18 años unos 4 meses y ambos vivían en casa de mi abuela P, la madre de mi madre. Una tarde, mientras mi padre ayudaba a mi abuelo a dar de comer a los guarros vieron como estos dejaban la comida y se arremolinaban alrededor del montón de estiercol.
Merenpadre: papá, mira los guarros, parece que hoy no tienen ganas de comer.
AbuelitoR: que vá hombre, eso es que hay algo por ahí, vamos a echar un vistazo.
Y allá que fueron. Avanzaban como podían sobre el montón de estiercol echando a los guarros a los lados. (Hay que decir que los hermosotes ya eran grandecitos) Guarro pa lla, guarro pa ca y escucharon unos ruiditos muy flojitos pero que no tenían nada que ver con los berridos que lanzaban los "limpios". Haciendo los ascos aparte, AbuelitoR rebuscó entre el estiercol y tiró de una cosita deforme y pelona.
Merenpadre: anda, ¿y eso que és?
AbuelitoR: pues un piro (cerdito) ¿no lo ves? Anda, vamos a llevaselo a DueñaU para que lo lave y lo lleve con los demás.
Como ya habían terminado echaron a andar la cuesta abajo hasta que llegaron a la casa de DueñaU. La pobre, hizo de tripas corazón y llenó una tina con agua caliente para lavar al piro
Una vez que le hubo quitado la mierda de encima DueñaU se quedó de piedra, porque lo que parecían 4 patas de cerdito eran en realidad dos brazos y dos piernas chiquitines y dónde debía estar el morro había una cabeza pelona que hacía glu glu en el agua.
DueñaU: AbuelitoR, Merenpadre, que esto no es un piro, que es una niñaaaaa
Merenpadre: si hombre, una niña va a ser.
DueñaU: que siii, mira, sus manitas, sus deditos, su.... cabeza pelona...
Merenpadre: ¿y ahora que hacemos con ella? AbuelitoR: pues hombre de Dios, ¿qué vas a hacer? es una niña, llévasela a Merenmadre que seguro que la quiere.
Y se presentaron en casa de AbuelaP que estaba haciendo buñuelos. Y Merenmadre se quedó de piedra cuando Merenpadre le puso un bulto envuelto en un trapo de cocina en los brazos. Y le quisieron poner de nombre Jennifer, pero como no era católico decidieron que Merengaza era también muy bonito. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Ah no... que todavía me queda contar cuando me enteré que era adoptada.... pero eso para otro post, que hoy hablamos de nacimientos no de adopciones.
sábado, 11 de febrero de 2012
Mi madre
Esta entrada la tenía en borradores, a la espera de que me viniera la inspiración y modificarla un poco, pero no hace falta, me gusta tal y como está asi que he decidido que igual que mi padre os enterneció, con mi madre os mondaréis.
Y es que no hay nada como tener hijos para que el ingenio se agudice. Menor de siete hermanos y además melliza, mi madre decidió que como buena adolescente controlada tenía que dar la nota, así que para jorobar a la suya me encargó a mi y se casó con mi señor padre (el mismo que no sabe ingles pero ayuda con los deberes) a la tierna edad de 18 años, así que ya sabéis porqué mi hermana tiene doce y yo veinticinco (me salen arrugas solo de pensarlo).
Mi madre es una mujer de recursos. Ella solita le robaba a mi abuela la máquina de coser y se hacía vestidos monos con pocas puntadas. Porque coser no sabía pero entusiasmo le sobraba y todavía yo guardo un conjuntito que me hizo a mí para cuando yo tenga una hija (o en su defecto una muñeca de mi tamaño a esa edad).
Ella me enseñó que con pocas cosas se puede hacer un mundo si te lo imaginas. Y que es guay que con 7 años tu madre tenga 25 y muchas ganas de jugar contigo. No pasa nada si tu barbie no tiene una capa megafasion como la de tu amiga M, porque ahí está tu madre para pillar una de sus bragas y hacerte una, con unas tijeras y un par de agujeros. ¿Tu muñeca no tiene bikini? Tú tranquila hija, que eso lo arreglo yo con un trozo de cinta aislante y así le cambiamos el modelo cuando queramos.
Mamaaaaaaaaaaaa mañana tengo que ir disfrazada al cole. ¡¡¡¡¡Mañana!!!! ¿No te lo podían haber dicho antes? Tranquila, ¿de qué quieres ir? pues de momia... No, mujer, de momia no que el papel higiénico se está acabando... A ver, déjame pensar... ¿Quieres ir de bruja?
Y ahí está mi madre. Que ha rebuscado en el baúl y ha sacado una falda negra que me queda larga y con papel charol naranja le ha cosido unos parches, (que la falda es vieja, lo sé, pero no se sabe cuándo se va a volver a poner de moda, que las modas siempre vuelven) y con una caña de la vecina y la escobilla de la chimenea me ha echo una escoba. Y me ha cardado el pelo, que me llega casi por la cintura y me ha pintado una berruga típica de las brujas ¿no lo sabíais? (mi hermana no, pero eso da para otro post jijiji).
Y allá que voy yo al cole, con mi escoba, mis zapatos ortopédicos y mi falda parcheada... ainsss que recuerdos.
No sólo ha tenido ideas para mí, y si nó preguntadle al futuro. Mi hermana tiene una consola de dos pantallas rosa no digo marca, es lite. Y todas esas consolas tienen una sola bisagra, que se rompe en toooodas las consolas y hay que cambiarlas. Cualquier madre llevaría la consola de su hija a una tienda de informática a que le cambiaran la bisagrita de marras. La mía no. Mi madres es una mujer de recursos y cual hermana de McGiver coge el palillito de un paraguas y con un sacapuntas lo moldea a la medida exacta de la bisagra, y para que no se rompa, pues le pone un poco de esparadrapo pintado de rosa, y la consola funciona. Y mi hermana es feliz.
¿Sabéis que en mi casa no hay destornilladores? No hacen falta. Ni tampoco hace falta un hombre que arregle los enchufes. Para eso está mi madre y un cuchillo. ¿Que no ha desconectado la luz y el cuchillo hace un chispazo? No pasa nada, marido... mira que agujerito tan mono tiene nuestro cuchillo, pero el enchufe funciona ¿verdad?
Y es que mi madre se basta ella sola menos para una cosa. Vive en un pueblo pequeño y hay ratones. Ella no los mata porque le da pena, (para eso sí que hace falta un hombre en mi casa) pero espera a que sea de noche y saca la artillería:
Merengaza, ahora se le escucha. Acuesta a tu hermana y pon el cartón en el arco del pasillo.
Cual rayo, corre a por las tenazas de la chimenea mientras yo acuesto a mi hermana. La pobre es chiquitina y le coge cariño a todo (ingénua). Y las dos calladitas esperamos a que el ratoncito, seguro de que nadie le vé salga a darse un paseo por mi casa. Aparece un hociquito, seguido de dos ojillos curiosos y sin que se aprecie el movimiento mi madre convulsiona. Parece que se ha caido al lado del mueble, pero no. Triunfante y sonriente, levanta el brazo y a la luz de la luna se vé el ratoncillo retorciéndose en las tenazas. Es verano así que mi madre con ese gran corazón que tiene mete al ratoncillo en un cubo de agua para que se refresque. Y ahí lo deja, porque en el pueblo hace muuuuucho calor y mi padre cuando llegue de trabajar verá la nota que le ha dejado encima de la mesa, de que el ratoncillo lleva 8 horas en la pisci y ya debe estar arrugado, hay que sacarlo a que le dé el sol.
Es verano y estoy en casa de mi abuela. Es martes, y hay mercadillo. En uno de los puestos hay un acuario enorme con muchos peces naranjas. Como soy la única nieta, mi abuela cede a mis súplicas y me compra un pez. Comida y pecera incluida. La pecera es chula, transparente y con el respiradero rosa, pero tiene una trampilla para que pueda alimentar a mi pececito sin peligro de echarme la pecera encima al abrir el respiradero, así que cuando llega el momento de montarme en el bus para ir a mi casa mi abuela mete el pez en un bote de zumo de litro y me manda con mi abuelo a mi casa, feliz de quitarse al pez de encima. Pero no cuenta con los recursos de mi madre, que encantanda con el pececito cede a las súplicas de su hija y los manda a ella y al pez en su bote de zumo con la abuela. Mi abuela resignada, verá como el pez viaja como uno más todos los fines de semana en el bote de zumo.
Mi madre ha parido dos veces, pero tiene muchos hijos. Aparte de mi hermana y yo, están el futuro, mi padre, su tio... y es que somos todos como niños pequeños. Tiene que estar pendiente de que mi padre encuentre sus cosas, enseñarle la regla de tres a mi hermana (eso en su cole no se enseña, pero sí le ponen problemas) recordarle a su tío que se tiene que limpiar la boca y al futuro que yo no traía tiquet y no tengo devolución, cortarme el flequillo... de tan buena que és parece tonta, siempre la pillan para todo, es psicóloga, auxiliar a domicilio, montadora oficial de belenes, pintora de rodillo, electricista, peluquera y sobre todo ahorradora: Merengaza dile a tu hermana que coja la mantequilla con sal, que si nó hay que echarle sal y sale más cara...
Algún día le contaré esto y se lo enseñaré, pero hasta ese dia, mejor voy haciendome una armadura, que seguro que me da una colleja mientras mi hermana se monda de risa.
Y es que no hay nada como tener hijos para que el ingenio se agudice. Menor de siete hermanos y además melliza, mi madre decidió que como buena adolescente controlada tenía que dar la nota, así que para jorobar a la suya me encargó a mi y se casó con mi señor padre (el mismo que no sabe ingles pero ayuda con los deberes) a la tierna edad de 18 años, así que ya sabéis porqué mi hermana tiene doce y yo veinticinco (me salen arrugas solo de pensarlo).
Mi madre es una mujer de recursos. Ella solita le robaba a mi abuela la máquina de coser y se hacía vestidos monos con pocas puntadas. Porque coser no sabía pero entusiasmo le sobraba y todavía yo guardo un conjuntito que me hizo a mí para cuando yo tenga una hija (o en su defecto una muñeca de mi tamaño a esa edad).
Ella me enseñó que con pocas cosas se puede hacer un mundo si te lo imaginas. Y que es guay que con 7 años tu madre tenga 25 y muchas ganas de jugar contigo. No pasa nada si tu barbie no tiene una capa megafasion como la de tu amiga M, porque ahí está tu madre para pillar una de sus bragas y hacerte una, con unas tijeras y un par de agujeros. ¿Tu muñeca no tiene bikini? Tú tranquila hija, que eso lo arreglo yo con un trozo de cinta aislante y así le cambiamos el modelo cuando queramos.
Mamaaaaaaaaaaaa mañana tengo que ir disfrazada al cole. ¡¡¡¡¡Mañana!!!! ¿No te lo podían haber dicho antes? Tranquila, ¿de qué quieres ir? pues de momia... No, mujer, de momia no que el papel higiénico se está acabando... A ver, déjame pensar... ¿Quieres ir de bruja?
Y ahí está mi madre. Que ha rebuscado en el baúl y ha sacado una falda negra que me queda larga y con papel charol naranja le ha cosido unos parches, (que la falda es vieja, lo sé, pero no se sabe cuándo se va a volver a poner de moda, que las modas siempre vuelven) y con una caña de la vecina y la escobilla de la chimenea me ha echo una escoba. Y me ha cardado el pelo, que me llega casi por la cintura y me ha pintado una berruga típica de las brujas ¿no lo sabíais? (mi hermana no, pero eso da para otro post jijiji).
Y allá que voy yo al cole, con mi escoba, mis zapatos ortopédicos y mi falda parcheada... ainsss que recuerdos.
No sólo ha tenido ideas para mí, y si nó preguntadle al futuro. Mi hermana tiene una consola de dos pantallas rosa no digo marca, es lite. Y todas esas consolas tienen una sola bisagra, que se rompe en toooodas las consolas y hay que cambiarlas. Cualquier madre llevaría la consola de su hija a una tienda de informática a que le cambiaran la bisagrita de marras. La mía no. Mi madres es una mujer de recursos y cual hermana de McGiver coge el palillito de un paraguas y con un sacapuntas lo moldea a la medida exacta de la bisagra, y para que no se rompa, pues le pone un poco de esparadrapo pintado de rosa, y la consola funciona. Y mi hermana es feliz.
¿Sabéis que en mi casa no hay destornilladores? No hacen falta. Ni tampoco hace falta un hombre que arregle los enchufes. Para eso está mi madre y un cuchillo. ¿Que no ha desconectado la luz y el cuchillo hace un chispazo? No pasa nada, marido... mira que agujerito tan mono tiene nuestro cuchillo, pero el enchufe funciona ¿verdad?
Y es que mi madre se basta ella sola menos para una cosa. Vive en un pueblo pequeño y hay ratones. Ella no los mata porque le da pena, (para eso sí que hace falta un hombre en mi casa) pero espera a que sea de noche y saca la artillería:
Merengaza, ahora se le escucha. Acuesta a tu hermana y pon el cartón en el arco del pasillo.
Cual rayo, corre a por las tenazas de la chimenea mientras yo acuesto a mi hermana. La pobre es chiquitina y le coge cariño a todo (ingénua). Y las dos calladitas esperamos a que el ratoncito, seguro de que nadie le vé salga a darse un paseo por mi casa. Aparece un hociquito, seguido de dos ojillos curiosos y sin que se aprecie el movimiento mi madre convulsiona. Parece que se ha caido al lado del mueble, pero no. Triunfante y sonriente, levanta el brazo y a la luz de la luna se vé el ratoncillo retorciéndose en las tenazas. Es verano así que mi madre con ese gran corazón que tiene mete al ratoncillo en un cubo de agua para que se refresque. Y ahí lo deja, porque en el pueblo hace muuuuucho calor y mi padre cuando llegue de trabajar verá la nota que le ha dejado encima de la mesa, de que el ratoncillo lleva 8 horas en la pisci y ya debe estar arrugado, hay que sacarlo a que le dé el sol.
Es verano y estoy en casa de mi abuela. Es martes, y hay mercadillo. En uno de los puestos hay un acuario enorme con muchos peces naranjas. Como soy la única nieta, mi abuela cede a mis súplicas y me compra un pez. Comida y pecera incluida. La pecera es chula, transparente y con el respiradero rosa, pero tiene una trampilla para que pueda alimentar a mi pececito sin peligro de echarme la pecera encima al abrir el respiradero, así que cuando llega el momento de montarme en el bus para ir a mi casa mi abuela mete el pez en un bote de zumo de litro y me manda con mi abuelo a mi casa, feliz de quitarse al pez de encima. Pero no cuenta con los recursos de mi madre, que encantanda con el pececito cede a las súplicas de su hija y los manda a ella y al pez en su bote de zumo con la abuela. Mi abuela resignada, verá como el pez viaja como uno más todos los fines de semana en el bote de zumo.
Mi madre ha parido dos veces, pero tiene muchos hijos. Aparte de mi hermana y yo, están el futuro, mi padre, su tio... y es que somos todos como niños pequeños. Tiene que estar pendiente de que mi padre encuentre sus cosas, enseñarle la regla de tres a mi hermana (eso en su cole no se enseña, pero sí le ponen problemas) recordarle a su tío que se tiene que limpiar la boca y al futuro que yo no traía tiquet y no tengo devolución, cortarme el flequillo... de tan buena que és parece tonta, siempre la pillan para todo, es psicóloga, auxiliar a domicilio, montadora oficial de belenes, pintora de rodillo, electricista, peluquera y sobre todo ahorradora: Merengaza dile a tu hermana que coja la mantequilla con sal, que si nó hay que echarle sal y sale más cara...
Algún día le contaré esto y se lo enseñaré, pero hasta ese dia, mejor voy haciendome una armadura, que seguro que me da una colleja mientras mi hermana se monda de risa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)