Me encanta leer.
No. Amo mis libros por encima de todas mis cosas, amo la lectura por encima de todas mis pasiones y me identifico tanto con los personajes que lloro con ellos, río con ellos y cuando uno muere... algo se muere en mí.
Siempre he sido así. Abuelito R pasaba horas y horas leyendome los cuentos que tenía (y tengo) en su casa. Son libros de cuentos antiguos, que eran de la nieta de una amiga de mi abuela y que me regaló a mí cuando era pequeña y yo obviamente regalaré a mis hijos cuando los tenga, porque son mi herencia, mis amigos, mis compañeros y están allí esperando que suba al doblao de Abuelita A para volver a entretenerme con sus historias.
Tito R, el hermano de Merenpadre también me leía libros antes de saber leer. Pero él no me leía cuentos, me leía el señor de los anillos o el hobbit, aún así, no son libros que yo haya leído por mí misma y no por no haberlo intentado, Tito R tenía todos los libros de El Señor de los Anillos de antes de nacer yo, algunos incluso los tenía cosidos con hilo y aguja de tantas veces que los había leído, pero se los prestó a un ex-novio mío y no se los devolvió y no podéis imaginar lo culpable que me siento, tanto que algún día buscaré una edición especial mona y se la regalaré, porque aunque me relata por todo, protesta por todo jamás, nunca me ha echado en cara la pérdida de sus queridos libros y eso a mí todavía me duele más.
Me duele porque como yo he dicho amo mis libros por encima de todas mis cosas, en mi casa hay pocos adornos tipo figuritas o cuadros, la mayoría de las cosas que adornan mis estanterías son libros, y si, todos los he leído, todos esos y muchos más que he leído en formato digital, porque después de mis libros y después de mi portátil, mi libro electrónico es mi posesión más preciada.
Ahora fustigarme, azotarme las que amáis los libros tanto como yo por leer en formato digital y luego regalarme los libros que yo leo al mes porque lo que soy yo, no puedo permitírmelos, ni siquiera uno al mes, prefiero las lentillas que sin ellas no puedo leer, gracias.
Pues si, después de curarme las heridas sigo diciendo que lo mejor que he echo es llorarle al Futuro para que me regalara al Negrito (mi e-book) que me permite leer mis buenos libros al año, libros que de otra forma jamás habría leído y eso habría desencadenado que mis libros estuvieran más deteriorados ya que si no tengo material nuevo releos los antiguos y ya he perdido la cuenta de las veces que he releído Los pilares de la tierra, o Las míl y una noches, o En la boca del dragón, El tatuaje de la concubina, los que tengo de Manolito Gafotas y los de Celia.... son libros que en su mayoría me han acompañado desde pequeñíta, que estoy tan acostumbrada a ellos y ellos a mí que no me pesan, no me estorban y por supuesto no me importa limpiar (con plumero, gracias) por aquello de que ("uff que pereza yo no he leído un libro en mi vida, y con el trabajo que da limpiarlos").
Y cuesta, claro que cuesta, porque cuando te enfrentas a una estantería que tiene ciento y pico de libros, que están desordenados, tumbados, y cubiertos de polvo cuesta ponerse a sacarlos todos, limpiarlos todos, limpiar la estantería, esperar a que se seque la estantería y luego colocarlos según las manías de cada uno (las mías son de mayor a menor y de pasta dura a pasta blanda obviamente las colecciones juntas) eso sé que desespera a cualquiera que no lo entienda igual que me desespera a mí que alguien tenga esa misma estantería llena de perritos, gatitos, platitos pintados y demás que requieren más cuidados que mis libros, que al fin y al cabo ocupan toda la estantería y con pasar un plumero por delante una vez a la semana están niquelaos.
¿Y ahora qué estás leyendo Meren? Pues justo anoche empecé uno nuevo, Los años perdidos de Mary Higgins Clark, mi autora preferida en ese género, tengo casi todos sus libros y estoy deseando tener un ratito para volver a él, y también estoy leyendo otro, la antítesis de 50 sombras de Grey, Cincuenta sombras de Gregorio de Rosella Calabró que me tiene partiendome el pecho de la risa, conociendo al Futuro en algunas de las sombras de Gregorio y reconociendo a otros hombres en otras de ellas, os recomiendo a todas que lo leáis, es corto, y muy muy bueno para echar las risas que todas necesitamos, ¿os animáis?
También quería contaros otra cosa aunque esto no tiene nada que ver con los libros, el Futuro y yo hemos echo jabón líquido en tiempo récord, ya que según la receta eran 15 días y nosotros lo hemos hecho en una semana, para los platos estupendo, ahora solo me queda probarlo en la lavadora de trapos que tengo en casa, ya os contaré, porque más fácil imposible jejeje.
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sábado, 20 de abril de 2013
jueves, 8 de marzo de 2012
Amor en las páginas.
Desde siempre he adorado la lectura. Me leía mi abuelo libros de cuentos que todavía están en casa de mi abuela. Me leía mi tío El señor de los anillos que prestó a un exnovio mío y no se los devolvió. Y leía yo solita cuando aprendí a hacerlo y lo hacía como si en ello me fuera la vida.
La gente se sorprende cuando le digo que leo. En mi círculo de familia muy poca gente lee, mi tío R, mi prima L y mi padre son los pocos a los que he visto con un libro en las manos por puro placer; y con mis amigos... sencillamente a ninguno le gustaba la lectura y pocos no decían lo loca que estaba y lo mucho que ellos odiaban la lectura.
Cuando empecé a estudiar bachillerato, en la primera clase de Filosofía el profesor dijo que éramos una clase mediocre y que sabía que ninguno podríamos leer el libro que tenía en las manos. Era el mundo de Sofía, un libro de mil y tantas páginas sobre la historia de la Filosofía, ofendida levanté la mano y le pregunté si me podría prestar el libro, que yo lo leería. Tardé un año entero en leerlo, porque no me gustó, pero lo hice y así se lo dije. Descubrí que había libros que sencillamente no me gustaban, cosa de la que hasta ese día al estar acostumbrada a leer lo que me regalaban que era lo que me gustaba no me había dado cuenta. Durante ese año en el instituto pasé la mayoría de las horas en las que falté a clase en la biblioteca buscando libros. Necesitaba leer para evadirme y así se lo decía al profesor de Lengua Española que hubiera querido tener porque era un profesor excelente y además fué el de mi prima L.
Desde que empecé a vivir con el futuro y me metí de lleno en internet, he leído libros en el portátil, y ahora lo hago en el ebook (mi negrito con cariño) o cuando el futuro en un arranque de cariño me regala algún libro. Uno de sus hermanos me regala siempre por reyes el ultimo libro de Mary Higgins Clark, y no se imagina la ilusión que me hace, dice que a él no le importa porque de esa manera está regalandome algo que me gusta, y como lo conozco sé que el día que va a comprar los reyes (se lo trae todo junto) la chica de la sección de libros acaba agotada porque aunque le digo que no importa, que lo voy a leer de todas formas, él sabe que adoro las primeras ediciones y vuelve loca a la chica para que le busque una primera edición de el libro en cuestión. Así que ya os podéis imaginar que aparte de multiplicarse los libros desde que estoy con el futuro también se han multiplicado las primeras ediciones y eso es algo que les agradezco a los dos, aunque todavía me digan que no comprenden cómo puedo pasar todo el dia con un libro ¿no te aburres? Pues NO.
Por cierto, mi segundo libro de Marzo es El Gremio de los Magos de Trudi Canavan, la primera parte de una trilogía de fantasía recién descubierta.
La gente se sorprende cuando le digo que leo. En mi círculo de familia muy poca gente lee, mi tío R, mi prima L y mi padre son los pocos a los que he visto con un libro en las manos por puro placer; y con mis amigos... sencillamente a ninguno le gustaba la lectura y pocos no decían lo loca que estaba y lo mucho que ellos odiaban la lectura.
Cuando empecé a estudiar bachillerato, en la primera clase de Filosofía el profesor dijo que éramos una clase mediocre y que sabía que ninguno podríamos leer el libro que tenía en las manos. Era el mundo de Sofía, un libro de mil y tantas páginas sobre la historia de la Filosofía, ofendida levanté la mano y le pregunté si me podría prestar el libro, que yo lo leería. Tardé un año entero en leerlo, porque no me gustó, pero lo hice y así se lo dije. Descubrí que había libros que sencillamente no me gustaban, cosa de la que hasta ese día al estar acostumbrada a leer lo que me regalaban que era lo que me gustaba no me había dado cuenta. Durante ese año en el instituto pasé la mayoría de las horas en las que falté a clase en la biblioteca buscando libros. Necesitaba leer para evadirme y así se lo decía al profesor de Lengua Española que hubiera querido tener porque era un profesor excelente y además fué el de mi prima L.
Desde que empecé a vivir con el futuro y me metí de lleno en internet, he leído libros en el portátil, y ahora lo hago en el ebook (mi negrito con cariño) o cuando el futuro en un arranque de cariño me regala algún libro. Uno de sus hermanos me regala siempre por reyes el ultimo libro de Mary Higgins Clark, y no se imagina la ilusión que me hace, dice que a él no le importa porque de esa manera está regalandome algo que me gusta, y como lo conozco sé que el día que va a comprar los reyes (se lo trae todo junto) la chica de la sección de libros acaba agotada porque aunque le digo que no importa, que lo voy a leer de todas formas, él sabe que adoro las primeras ediciones y vuelve loca a la chica para que le busque una primera edición de el libro en cuestión. Así que ya os podéis imaginar que aparte de multiplicarse los libros desde que estoy con el futuro también se han multiplicado las primeras ediciones y eso es algo que les agradezco a los dos, aunque todavía me digan que no comprenden cómo puedo pasar todo el dia con un libro ¿no te aburres? Pues NO.
Por cierto, mi segundo libro de Marzo es El Gremio de los Magos de Trudi Canavan, la primera parte de una trilogía de fantasía recién descubierta.
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